martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo seis.


Maratón[4/4]

{Narra Sara} 

Ver a Harry es como escuchar los acordes de una guitarra nueva. Cuando Harry te sonríe es como si el mundo se detuviera, tus sentidos se calmaran y en tu mente sabes que todo estará bien, y poder hacerlo reír, aunque sea por un segundo es como si una corriente eléctrica te recorriera todo el cuerpo y se detuviera en el corazón, y cuando aquel chico esboza una pequeña sonrisa, pero real, te sientes la persona más importante del mundo por ser quien provocó esa sonrisa.
Algo en sus ojos me hacía perder el control, en su voz, que lograba que mi corazón se emocionara cada vez que la escuchaba, allí estaba Harry, con unos lentes de sol puestos, un pantalón blanco, una camiseta azul y dos vasos de café en las manos. Al verme sonrió, su sonrisa era real, al igual que la cita de anoche, para salir esta noche me había puesto un pantalón rojo y una blusa negra, me acerqué a él y lo miré sonriente.
- Buenos días- dijo – Llegaste.
- Buenos días- sonreí.
Apenas si pude dormir anoche, no podía creer todo lo que estaba pasando, pero era lindo, demasiado lindo, pero era verdad.
- Toma- dijo y me dio un vaso de café.
- Gracias- le sonreí, se acercó a mí y me besó la frente.
- ¿Vamos al estudio de tatuajes?- preguntó.
Sonrojada asentí con la cabeza y le di un sorbo al café, era plena luz del día, sabía que iba a ser un día difícil, comenzamos a caminar y él me hablaba de cuando llegó ayer al hotel y lo que dijo con los chicos, pero su voz quedó interrumpida por unos gritos detrás de nosotros, ambos nos volteamos y vimos a 20 chicas gritando al ver a Harry, sonreí cansadamente y me aparté un poco para que ellas pudiera tener un segundo con él. Me dedicó una triste sonrisa y asentí con la cabeza, porque entendía que era normal. Casi nadie se fijó en mí, salvo una chica pelirroja, con cara de enojo se acercó a mí. Sabía que eso pasaría, y no me preocupaba ella, sino que a Harry le afectara que nos vieran juntos.
- ¿Eres novia de Harry?- me reclamó- No he visto en internet información de que este saliendo con alguien.
- No estamos… saliendo- dije.
Ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía con exactitud porque Harry me había invitado a salir, tal vez porque le causó risa que dos días seguidas nos encontráramos o porque solo tal vez le agradé… me daba un poco de miedo pensar en la razón pero aquí estaba, con él, lo voltee a ver y seguía tomándose fotos con las chicas. Miré a la pelirroja y suspiré.
- No tienes por qué preocuparte- le dije.
Ella me miró con odio y le pidió a Harry un autógrafo, pude ver a un camarógrafo fijarse en Harry, con suerte no me vería a mí y pensaría que solo estoy allí por una fotografía.
- Las amo chicas- dijo Harry sonriendo – Tengo que irme, que tengan un buen día.
Las chicas, algunas llorando se despidieron de él y comenzaron a irse, riendo, sonriendo e incluso saltando de alegría. Cuando se quedó solo me volteo a ver y extendió su brazo hacia mí.
- ¿Confías en mí?- preguntó
- ¿Qué? ¿Por qué?- pregunte confundida
- Solo contesta, ¿Confías en mí? – insistió.
Asentí con la cabeza y tome su mano, cuando lo hice comenzó a correr, tirándome de él lo seguí, me comencé a reír y lo miraba sin saber que pasaba.
- ¿Qué haces?- pregunté riendo.
- Con tantas fans, llegaremos al estudio hasta en dos horas- sonrió.
- Con cuidado, casi tiras mi café. – reí.
Me tomó la mano con más fuerza y yo por nada del mundo la iba a soltar, era la primera vez que nos tomábamos las manos, para salir de una multitud de fans, pero era la primera vez. Nos detuvimos en una esquina y con las mejillas rojas me volteo a ver.
- ¿Estás bien Parker?- preguntó.
- Creo que dejé medio vaso de café hace unos metros pero sí, estoy bien.
Sonrió y luego observó nuestras manos entrelazadas, no quería soltarla pero lo hice, porque no debía confundir las cosas, era una Directioner… era… no sabía si era su amiga o no pero… quería creer que sí y si alguien nos veía de la mano tendría unas 74358 amenazas de muerte. Seguimos caminando hasta que nos detuvimos delante del estudio de tatuajes, Harry abrió la puerta y extendió su brazo.
- Primero las damas- sonrió.
- Que caballero – le dije y entramos a la tienda.
El lugar estaba lleno de dibujos en las paredes, bocetos para los tatuajes, estaba una mujer rubia en el mostrador que al ver a Harry sonrió, no tenía ni un tatuaje visible en su cuerpo, nos acercamos a ella e intenté adivinar como sería el tatuaje de Harry.
- Hola Eli – dijo Harry sonriendo - ¿Esta listo el tatuaje?
- Claro – dijo y sacó de su carpeta un boceto de dos aves, ambas mirándose la una a la otra.
- Es genial- dijo mientras lo miraba – Por cierto Eli, ella es Sara, una amiga.
Una amiga… era amiga suya… sonreí ante esa presentación y extendí la mano hacia la rubia.
- Mucho gusto- sonreí.
- El gusto es mío – dijo- Me llamo Elisabeth, pero Eli suena mejor.
Reí y le di un sorbo a lo que quedaba de mi café, Harry me mostró el boceto y lo tomé en mis manos.
- ¿Qué dices?- preguntó – Quiero tu opinión, la más sincera.
- Me encanta- dije, - Sobre todo por el significado, pero si tienes dos razones para tatuarte esto, podrías modificarlo.
- ¿Cómo? – preguntó mientras se pegaba aún más a mí y me estremecía por su roce.
- Un ave puede ser más grande que la otra, que apenas sea notable el tamaño – sugerí – No sé si te guste.
- Podría funcionar- dijo Harry y miró a Eli- ¿Se podría?
- Claro- sonrió ella – Vamos allá para que te pongas cómodo.
Señaló un tipo silla de cuero negro, como la que usan los dentistas, Harry me volteó a ver y sonrió.
- Ven- dijo – No seas tímida, me tatuaran a mí, no a ti.
- Estaba mirando los bocetos Styles- mentí mientras señalaba la pared.
Sonrió y lo acompañé para que se hiciera el tatuaje, me senté en un sillón y terminé de tomarme mi café.
- ¿No te harás ningún tatuaje?- dijo a la vez que se quitaba los lentes de sol.
- No estoy lista- admití – Pero algún día lo haré.
- Cuando lo hagas dime, y te acompañaré- sonrió.
- Lo haré – prometí.
Eli llegó hacia donde estábamos nosotros y se puso unos guantes, dejó el boceto aún lado y miró a Harry sonriente.
- Muy bien, ¿Dónde lo quieres?- preguntó.
- En el pecho- dijo Harry.
- Quítate la camisa por favor.
Desearía haber visto mi propia cuando Eli dijo eso, solo sentí como el rubor se me subió a las mejillas, tuve que poner el vaso de café un poco más arriba de mi nariz para que ninguno de los dos viera mi reacción.
Harry le hice caso y se quitó la camisa, no pude soportar al verlo, ya lo había visto así, en the x factor, cuando fueron a Australia, pero nunca a menos de un metro de mí, sentí un escalofrió por mi cuerpo y me avergoncé de que me pusiera así, observé las líneas de su espalda, sus brazos, sus tatuajes, se acostó en la silla y volteó a verme. No podía estar pasando esto, mi teoría era que pronto iba a morir y que antes de hacerlo el destino me hizo conocer a Harry… pero si el destino me quería matar debería apurarse… porque el Harry sin camisa que estaba delante de mí me iba a matar primero.
- Estas roja como un tomate- sonrió.
- Me dio calor por el café- dije evitando mirarlo.
- Ayer dijiste que amabas el café.
- Lo amo, pero me da calor- dije nerviosa.
- Como Harry ¿no?- dijo Eli y luego me volteó a ver – Es broma linda.
Sonreí forzadamente mientras Harry reía, la rubia comenzó a hacerle el tatuaje y vi como Harry me miraba fijamente, hacia sus manos puños y suspiraba lentamente.
- Presiento que será mi tatuaje favorito- le dije.
- Y el mío también- sonrió – Te tengo una sorpresa, lo verás en cuanto salgas de aquí, tengo todo el día planeado.
- ¿Todo el día?- pregunté - ¿Acaso no crees que tengo otros planes?
- Disculpe usted señorita Parker, ¿Tiene planeas?
- Si- dije – Tengo que hacer el inventario de los libros que se vendieron este mes.
- No- dijo el – No tienes planes, eso no es excusa. Vendrás conmigo y ya.
Le mostré la lengua y sonrió, si hubiera sido otra circunstancia le habría tomado la mano, porque le estaba doliendo pero no quise… no quería pasarme, me bastaba con que me mirase mientras intentaba no pensar en el dolor.
- ¿Qué estabas haciendo hace tres días?- me preguntó.
Pensé durante un rato y sonreí.
- Un collage para una amiga Directioner- sonreí - ¿Por qué?
- Porque al día siguiente nos encontramos en el supermercado.
- ¿Tú que estabas haciendo?
- Estaba en Alemania, escapando de unas fans con Louis.
- Y al día siguiente me pediste una foto.
Él sonrió y se quedó mirando el techo, Eli tardó más o menos una hora haciendo aquel tatuaje, yo mientras le hacía plática a Harry, de cualquier cosa, lo hacía reír con tal de que no sintiera tanto el dolor que le producía aquella ajuga. Cuando estuvo listo se paró y se miró en el espejo, el tatuaje era hermoso, en verdad me había gustado y me había escuchado con el tamaño de las aves. Me paré junto a él para ver su tatuaje y sonrió.
- ¿Una foto?- dijo.
- Tú me amas ¿O qué?- sonreí – Siempre quieres tener fotos conmigo.
- Algo así- sonrió, sacó de su pantalón su teléfono, puso su brazo en mi hombro y sonreímos ambos, cuando la tomó me miró y sonrió nuevamente. – Me iré a poner la camisa, no quiero que te desmayes aquí, el hospital está a media hora de aquí.
- No te preocupes por mí – Ese chico estaba a punto de matarme, y lo disfrutaba- No me desmayaré.

Capítulo cinco.


Maratón[3/4]

{Narra Harry}

 Toda fan dice que es la mentira más grande que sus ídolos pueden decir… pero solo bastaba mirar a Sara para saber que ella no solo era una fan. En cuanto llegamos al restaurante le pedí que me contara de ella, nos sentamos en una mesa del fondo y mientras la mesera iba por nuestra comida, la observé, cada uno de sus movimientos al hablar. Como su nariz se arrugaba cuando reía, la manera en la que entrelazaba sus manos al pensar en algo, como me miraba, aunque parecería extraño, Sara Parker me quería… y saber eso me daba cierto terror, de no merecer que alguien tan increíble como ella estuviera … enamorada de mí. 
‘Harry, Harry – dijo una periodista hace unas semanas- Una última pregunta, ¿Cómo sería tu chica ideal?’
Me molestaba mucho esa pregunta, porque no se lo tomaban en serio cuando lo preguntaban, solo lo decían para tener algo que decir en alguna revista adolescente pero siempre contestaba con honestidad.
- Tiene que ser una chica que me haga sentir diferente.
Mientras Sara hablaba y sonreía yo reía con sus chistes, con sus pequeñas bromas cuando yo reía, su sonrisa se volvía más grande, se llevaba una mano al cabello y reía ella también. Era de aquellas chicas que no son hermosas, sino perfectas con la simple dulzura que ves en sus ojos.
- ¿Cuál ha sido el mejor lugar al que has ido hasta ahora?- preguntó mientras tomaba de su taza de té.
Me acomodé en mi lugar y me puse a pensar, ella esperaba mi respuesta y le sonreí, no sabía exactamente porque, esta noche había sonreído mucho y eso que apenas llevábamos hora y media de la cita.
- ¿A qué te refieres a con el ‘mejor’?
- A un lugar que te ha hecho sentir feliz con el simple hecho de estar allí.
- Australia- dije sin pensar- Toda mi vida quise ir a allí y cuando llegue, simplemente no podía de tomar fotografías, de ver a las personas, de preguntarme de su vida…- reí ante mi respuesta y tomé una cucharada de helado – Suena tonto.
- No es tonto- dijo ella seria- Cuando yo vaya a Escocia haré lo mismo, pero nunca he salido de Nueva York, supongo que mi destino es morir aquí.
- Algún día iras- le aseguré- El mundo es muy grande, cuando salí de Holmes Chapel creí que me perdería pero de cierta manera siempre encuentras el camino a casa nuevamente.
Ella sonrió y yo me comencé a reír nuevamente, o ambos estábamos muy nerviosos o lo que había dicho realmente sonaba estúpido.
- Encuentras tu dirección- dijo asintiendo con la cabeza.
- Así es- coincidí- Todo el mundo la encuentra.
- La primera vez que supe de ustedes, fue por así decirlo uno de los peores días de mi vida.
Bajó la mirada y con su dedo índice comenzó a jugar con su taza, la voltee a ver sin entender a qué se refería.
- Ese día llegué tarde al trabajo, aún vivía con mis padres, estaba lloviendo demasiado fuerte y tuve que correr para no mojarme demasiado, había perdido las llaves de la librería, por lo tanto mi jefe me iba a despedir, como estaba cerrada la tienda me tuve que esperar una hora bajo la lluvia a mi amiga Emma para que con sus llaves abriera la tienda… después cuando al fin llegué a mi casa ya estaba algo enferma por haberme mojado tanto, así que me acosté en mi cama, tomé mi computadora y me dediqué a buscar música, por accidente presioné una ‘O’ y… simplemente me apareció One Thing… me dediqué a saber de ustedes- suspiró y sonrió dulcemente- Para mí era importante decírtelo.
Le devolví la sonrisa, pero a pesar de eso me sentía mal por decirle lo que tenía en la mente desde que salí del hotel.
- ¿Viste a los camarógrafos no?- le pregunté.
Ella asintió con la cabeza y bajó la mirada, como si quisiera olvidar por un segundo esa escena.
- Lamento decirte que te van a interrogar mucho y sería bueno que no dijeras tus apellidos ni de dónde eres ni nada, créeme con poco que digas pueden hacer mucho.
Sara se acomodó en su lugar y me tomo de la mano, la miré intentando descifrar lo que pasaba por su mente, con el dedo meñique me acarició la mano y luego la soltó.
- Ya lo sé Harry- dijo – Tal vez no sea famosa pero se el daño que hacen los camarógrafos, y pude haberme quedado en casa en lugar de venir aquí, pero aquí estoy porque en la vida se corren riesgos, y porque tenía que saber que esto es real y no un sueño extraño de mi mente que intenta jugar conmigo.
Reí, definitivamente aquella chica tenía algo especial, me atraía, eso era más que obvio, pero ahora que veía su interior, seguía atrayéndome.
- ¿Y me ves real?- dije mientras movía mi cabello de manera exagerada y le guiñaba un ojo.
Comenzó a reírse y asintió con la cabeza a la vez que se terminaba su postre.
- Demasiado real- sonrió.
Cuando terminamos de cenar, pedí la cuenta, ella sacó su monedero y miró el recibo de cuanto teníamos que pagar.
- ¿Cuánto es?- preguntó.
Le quite el recibo y saque mi cartera y puse el dinero y la propina encima.
- Yo pague- le sonreí.
Me mostró la lengua como si tuviera seis años y reí, nos paramos de nuestros lugares y se puso su chaqueta, el vestido verde que llevaba hacia que su piel resultara cálida y tierna con tan solo verla. Salímos del restaurante y respiré profundamente. ¿Esto significaba el final de aquello? ¿Qué fue? ¿Coqueteo? ¿Una cita? ¿Salida de amigos/conocidos?
- ¿Quieres ir al parque?- preguntó ella mientras veía su reloj- Son las 10, supongo que puedo invitarte un algodón de azúcar y quedar a mano.
- Me parece justo- sonreí y nos encaminamos por las oscuras calles de Nueva York.

{Narra Sara}

Era cómodo estar en el parque con él, estábamos sentados en una banca, el comía su algodón de azúcar, detrás de nosotros se habían quedado unos paparazzis que nos iban siguiendo, ni siquiera me molesté en voltear a verlos y tampoco me molestó, lo único que me irritó un poco fue la cara de Harry, se veía con tan solo ver sus ojos que estaba cansado de todo eso.
- ¿Puedo decirte algo?- preguntó.
- Ya lo estás haciendo- sonreí.
El río y miró el cielo, se paró de su lugar y se paró encima de la banca mientras daba pequeños brinquitos de un lado para el otro.
- Hace mucho que no salía a divertirme y ser yo mismo- dijo.
- Tu siempre serás el chico de Holmes Chapel- le sonreí – Solo tienes que recordarlo.
El soltó un débil grito y luego se sentó de nuevo a mi lado, aspiré su loción y sonreí para mí misma, era increíble verlo tan feliz.
- ¿En qué piensas cuando te están entrevistando?- le pregunté.
- Fácil- contestó – En momentos felices, para que me resulte más cómodo hablar de mi mismo todo el tiempo.
- No debería ser incomodo que te entrevisten- le dije – Para la próxima que te entrevisten, piensa en… la última vez que estuviste en tu casa como un chico común, puede que funcione.
- ¿Te digo otra cosa?- dijo y tiró al bote de basura la envoltura de su algodón – Mañana mismo me iré a tatuar.
- A mí siempre me ha parecido aceptable que te tatúes- dije – De hecho cuando encuentre algo realmente significativo para mí me tatuaré.
- Es que todos creen que me tatuó por moda, o que me pongo cualquier cosa pero todo tiene un gran significado para mí.
Me estaba contando cosas y no pude evitar sentir un nudo en el estómago, estaba confiando en mí, estaba contándome cosas que no debería de decirle a cualquier persona, estaba abriendo su corazón y dejándome entrar por un segundo a su vida…. No de la manera de fan/ídolo, sino de la manera en la que puedes entrar al corazón de alguien a base de confianza y sabe que a pesar del corto tiempo de conocerse, nunca romperá ese fragmento de su corazón. No con cualquier persona puedes hacer eso y que él me lo estuviera contando, me hizo sentir la persona más importante de todo el mundo, porque en su mundo, solo una chica que acababa de conocer, pero en mi mundo, era el chico que me motivaba con su voz, el chico que motivaba a miles de personas el que m estaba abriendo su corazón y sus sentimientos, aquellos que The x factor, los haters, los paparazzis, los malos comentarios y el egoísmo de los demás, habían ocultado en el fondo de él.
- ¿Qué te tatuarás?- pregunté.
- Dos aves- dijo y se señaló el pecho – Significaran dos cosas. Vuela alto y sigo siendo libre.
- La libertad está aquí- dije mientras señalaba su cabeza.
- Y aquí- dijo mientras señalaba mi corazón.
Me ruboricé un poco nuevamente, lo cual ya era costumbre y le sonreí.
- ¿Quisieras acompañarme?- me preguntó.
- ¿Para hacerte tu tatuaje?- pregunté y me rogué a mí misma creerme que esto era real, que era una persona real... que realmente me estaba invitando a pasar otro día con el… de ahora en adelante no lo vería como un ídolo, sino como un héroe, por soportar tantas cosas y seguir adelante.
- Si- sonrió – Igual y te convenzo de que te hagas uno.
- No creo que eso pase Styles- le sonreí – No por ahora.
- Bueno, ¿Aceptas salir conmigo mañana?
- Si- le dije y sonrió nuevamente.
- De acuerdo, a las 10 de la mañana te veo afuera de la librería, de ahora en adelante será nuestro punto de encuentro.
De ahora en adelante… ¿Habría más momentos así? ¿Más citas? Como si nos leyéramos la mente nos paramos y comenzamos a caminar a la salida del parque.
- ¿Te acompaño a tu departamento o me acompañas a mi hotel?- preguntó.
- Te acompaño al hotel – sonreí – No tenemos nada de normal, tú me pediste una foto a mí.
- Te terminarás acostumbrando a mí – río.
Comenzamos a caminar en silencio hacia su hotel, era un silencio cómodo porque de vez en cuando comentábamos algo y sonreíamos. En cuanto llegamos él se quedó en la entrada y reí para mí misma, todo estaba al revés, el debió de acompañarme a mi departamento, yo debí de tomarle una fotografía. Me miró a los ojos y sonreí, era difícil estar delante de una persona de la que estas enamorada desde hace mucho e intentar calmar a tu corazón.
- Buenas noches- dijo – La pasé muy bien esta noche, gracias por aceptar salir conmigo.
- Gracias por ser honesto conmigo- dije – No tienes idea de lo importante que fue para mí.
Sabía que no habría beso, ni que nos tomáramos de la mano, lo sabía, pero fue la mejor noche de mi vida, porque pude ser yo misma con alguien que solo conocía por ‘Miembro de One Direction’
- Fue un placer- sonrió – Nos vemos mañana Parker.
- Buenas noches Styles- sonreí – Saluda a los chicos de mi parte.
Tal vez fue un impulso, tal vez fue el saber que estaba muy cerca de mí, tal vez fue la emoción, la sangre que hervía dentro de mí o tal vez mi corazón…. Aquel que me pedí a gritos que lo hiciera, así que me paré de puntitas para alcanzarlo y lo besé en la mejilla. Sonreí nuevamente porque al hacerlo mi corazón dejaba de latir como loco, pero mis manos estaban batallando entre ellas para mantenerse quietas.
- Hasta mañana- dije y me di la vuelta.
No quise voltear hacia atrás, detrás había un chico, y varios pisos arriba otros cuatro, que sin querer habían entrado en mi vida de una manera muy particular. ¿Destino? ¿Casualidad? ¿Suerte? ¿Mi recompensa?
Si una chica, una Directioner se pusiera a ver videos de los chicos, los vería sonreír, cantar, estar serios y creer que pertenecen a otro mundo, pero de pasar a eso, a ver a uno de ellos a los ojos y poder besarlo en la mejilla era… casi imposible. Algo que solo sucedería en mil años luz, sin embargo aquí estaba yo, con el corazón hecho un nudo y la cabeza a punto de estallarme, porque era la prueba de que el ‘casi imposible’ puede romperse.

Capítulo cuatro.


Maratón[2/4]

{Narra Harry} 

Si Mía se enteraba que iba a salir con una chica me dejaría encerrado en la habitación del hotel por siempre, no era mala persona. Pero al igual que los chicos, Lou y Paul sabían que nosotros teníamos un contrato, que nos exigía demasiado, muchas veces más de lo que quisiéramos. Estar en One Direction era lo mejor que me había pasado, y la mayoría del tiempo en las giras, entre nosotros, todo era risa, inocencia y diversión. Pero cuando teníamos que presentarnos a una cámara no todo era tan sencillo.
Las chicas nos escuchaban respirar y ya sabían quienes éramos, pero teníamos que hacer nuestra típica presentación “Hola, somos One Direction” éramos unos chicos normales en muchos aspectos, solo que cualquier error, por más mínimo que fuera, sería juzgado ante todo el mundo. Las Directioners sabían de nosotros, pero cosas que no eran totalmente ciertas, y eso no era culpa nuestra, nosotros queríamos ser honestos, por desgracia los managers dijeron que no, que todo era cuestión de imagen. Y todo ese asunto del contrato empezó hace dos años cuando quedamos en tercer lugar en “The x Factor”
Por ejemplo, Niall. Ante todo el mundo era “El chico inocente”, pero realmente era un chico que amaba divertirse y pasarla bien, si era inocente pero no de la manera en la que las fans lo creían. O más bien, les hicieron creer. Por ejemplo, hace unos meses intentó dejar de teñirse el cabello de rubio… la conversación terminó dos días después con una amenaza, nos querían demandar, teníamos una “imagen” que cuidar.
Louis era “El chico infantil” le encantaba hacer bromas, reírse, y ser feliz pero no en el punto donde verdaderamente se comportaba como un niño de cinco años. Pero cuando un asunto era serio, el podría ser el más sensato de los cinco.
Zayn era “El chico vanidoso” siempre que salíamos de fiesta o a la calle, él era el que más tarda en arreglarse, porque le gusta verse bien, pero no el punto donde bese su reflejo y diga que es el chico más guapo del mundo.
Liam era “El chico dulce que no rompe ni un plato” Liam es quien más se acerca a esa “realidad”, sin embargo, llega a enojarse, a ser un poco alocado en algunas situaciones, no siempre está sentado sin hacer nada, hace unas semanas las fans se volvieron histéricas cuando dijo en una entrevista que quería hacerse un tatuaje… ¿Acaso no tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo?
Y yo, yo era “El mujeriego” todo comenzó cuando en the x factor me vieron con Caroline Flack, a pesar de la diferencia de edad, algo me atrajo de ella, salímos por mucho tiempo, aunque no sé si pude llegar a sentir amor, tal vez enamoramiento porque cuando lo nuestro terminó si me dolió. Después se dieron cuenta que cuando terminamos, nuestra popularidad aumentó, e hicieron un pequeño experimento cuando salí una vez con Cara, momentáneamente recibí incluso unfollows en Twitter y nuestra venta de música por internet bajó de nuevo, por lo que no quieren que tenga una relación ‘real’ por las ganancias… muchas veces me han organizado citas a la fuerza para darles a entender a las chicas que soy un mujeriego y que no quiero nada serio con nadie.
Por eso tenía miedo, Sara era una chica inteligente, y eso se veía con tan solo verla, pero tal vez no como para saber que yo no soy un mujeriego. Tengo miedo de que me tome a juego, que crea que yo la tomaré a juego. Hace mucho que no salía con alguien porque yo hubiera ido hacia ella y la hubiera invitado.
Me miré en el espejo y voltee a ver a los chicos que estaban en el sofá de la habitación jugando video juegos.
- ¿Qué dicen?- pregunté - ¿Cómo me veo?
- Yo te veo igual- dijo Zayn que me dio un rápido vistazo y volvió a concentrarse en la pantalla - ¿Querrías decirme que te hiciste de nuevo?
Sonreí y nuevamente me miré en el espejo, solo por un segundo, por un segundo, reviví una escena parecida a cuando nos fuimos en el tour de the x factor… yo arreglándome y ellos jugando video juegos.
- Para empezar no llevaré saco- dije – Y tengo una camiseta de vestir azul…
- Claro- dijo Niall- La que combina con tus ojos.
Reí y asentí con la cabeza, llevaba puesto un pantalón negro al igual que los zapatos.
- ¿Dónde está Louis?- pregunté
- Fue por unas botanas- dijo Liam- Perdió en “piedra, papel o tijeras”
- Recuerden- dije mientras me ponía mi chamarra negra- No le digan a Mía que saldré con una chica.
- Le diremos que saliste con un chico- dijo Zayn riendo.
Le lancé una almohada a la cabeza y me terminé de abotonar la chamarra.
- No- dije- Pero no le digan, díganle que fui a dar una vuelta o que salí con un amigo.
- Harry- dijo Liam – Ella no es tonta, habrá fotógrafos que por supuesto los verán y mañana saldrás en el periódico, lo sabes bien.
Suspiré frustrado y me llevé las manos a la cabeza, muchas veces la presión era demasiada.
- Si- dije- Lo sé, pero no puedo permitir que hoy no me deje ver a Sara, necesito ir con ella, saber que es lo que me tiene tan sorprendido con ella, y si no me deja ir, nunca sabré lo que es por una noche ser Harry de nuevo.
Me voltearon a ver y Niall asintió con la cabeza, porque era un sentimiento que muchos compartíamos. La puerta se abrió y entró Louis con unas bolsas de plástico en las manos.
- Hay demasiadas chicas en las calles que gritaron mi nombre, creo que me quedaré sordo- dijo.
Dejó las bolsas encima de la cama y de una de ellas sacó una rosa roja, la extendió hacia mí con una sonrisa.
- ¡Oh Louis!- dije mientras la tomaba – Mi amor, no debiste.
Hubo una época donde en público no podía hablar con Louis, todo era cuestión de “imagen” y por el asunto de Larry Stylinson.
- Es para que se la des a Sara- río – Pasé por una florería de vuelta al hotel.
- Gracias Tommo- le sonreí y la puse encima de la cama.
- ¿Estas nervioso?- preguntó.
- Es que, ¿Cómo hablaré con ella? Sabe todo de mi…
- Es buen momento para que te calles y escuches- dijo seriamente – Sin embargo para ti es una desconocida.
Me quedé callado durante un segundo y camine por toda la habitación, miré hacia la ventana, el cielo ya había oscurecido, faltaba media hora para las 8, sentí un nudo en el estómago.
- ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos entrado a the x factor?- pregunté en voz alta.
Liam dejó de jugar y se volteó para verme.
- Hubieras viajado con White Skimo y en una firma de autógrafos hubieras conocido a Sara.
- Hay miles de chicas en el mundo- dije - ¿Por qué ella?
- Porque por primera vez en mi vida te veo intentando peinarte, aunque hayas fallado y te vistes sin un saco para una cita- dijo Niall.
- Confió en ella- admití – No sé por qué, pero confió en ella, le explicaré las consecuencias que pueden pasar esta noche.

{Narra Sara}

Cuando le conté a Emma que conocí a Harry en el supermercado, gritó, pero casi se muere cuando le conté que me invitó a salir, ya tenía planes con su novio para la cena, por lo que no me ayudó a elegir la ropa, pero no fue difícil, tome un vestido verde fuerte, era casual con un cinturón café, eso y unas mallas negras, al igual que mi chaqueta y unas botas del mismo color. Ni siquiera pude verme en el espejo porque todo me parecía tan irreal que creía que me desmayaría al ver que así iría a cenar con Harry Styles… 
Tantas chicas, tantas modelos, tantas Directioners, tantas cantantes…
Y se tomó la molestia de invitarme a cenar. Yo sabía que Harry no era un mujeriego, pero sabía que esto no sería exclusivo, él es un cantante con miles de cosas que atender… lo que menos le importaría era salir con una fan. Sin pensar en nada más, salí del departamento y comencé a caminar hacia la librería. 
Mi corazón latía tan deprisa que no sabía si llegaría sana y salva a la librería, pero lo hice y cuando llegue, suspiré nuevamente. Allí estaba.
- Hola- dije.
Él se volteo para verme y sonrió. Me sorprendió lo elegante que estaba.
- Hola, luces hermosa.
- Gracias – le dije totalmente ruborizada.
- Antes que vayamos a cenar, necesito decirte algo Sara, habrá muchas consecuencias al final de la noche.
Sabía a qué se refería, yo ya había pensado en ello hace unos momentos. Volví a suspirar y miré sus ojos verdes que me observaban fijamente. Su mirada me debilitaba, al igual que cuando inconscientemente se hacia el cabello hacia atrás.
Extendí mi mano hacia él y el extrañado la tomó.
- Soy una Directioner- le dije.
Se quedó callado y después una sonrisa apareció en sus labios, haciendo que sus hoyuelos se formaran. Era su presencia o la fría noche lo que me estremecía.
- Soy Harry Styles- susurró.
- Trabajo en una librería- dije.
- Soy cantante en un grupo llamado ‘One Direction’
- Tengo 18 años.
- Tengo 18 años.
Suspiré, aun nuestras manos estaban entrelazadas.
- Desde hace un año te he admirado.
- Y yo a ustedes, por seguir aquí después de tanto drama.
Me ruboricé por completo, porque mientras más tiempo nos tomábamos de las manos más grande era la sonrisa de Harry.
- Canto- dijo 
- Yo te escucho. Quiero cenar contigo esta noche – le dije al borde de las lágrimas.
Él sonrió radiantemente y sacó de su chamarra una rosa roja, que la extendió hacia mí. La tomé y en ese momento me sentí especial. Las cosas no son como todo el mundo las cree, un chico tan famoso como el, no actuaba de manera engreída, era justo como ver uno de sus videos diaries en persona.
Harry Styles me había regalado una rosa. Pero no el cantante, sino un tierno chico con hoyuelos en su rostro que me ofrecía su brazo para ir a cenar. Aquel chico que se paraba delante de miles de personas para cantar, era el mismo que estaba a mi lado, no me parecería loco si el escuchaba los latidos de mi corazón ahora. Al tomar su brazo, creí escuchar su voz susurrando el solo de What makes you beautiful… porque en ese segundo por fin pude creerme ese solo.

Capítulo tres.


Maratón[1/4]

{Narra Harry} 

Muchas veces la vida nos arranca las alas para volar, en otras ocasiones, nosotros mismos nos encerramos en una jaula, en este caso, yo estaba coleccionando a una nueva ave.
- ¿De qué hablas Tommo?- grité mientras veía un estante lleno de libros con tan solo el tema de fantasía - ¿Qué chica?
- ¡Ojos celestes, linda sonrisa, hermosa como la describiste!- gritó.
- Déjame buscar esto y ahora bajo y deja de gritar- le dije riendo.
No le hice caso, ya que sabía de sus bromas, tome el último libro en la lista de Gemma, y baje las escaleras con cuidado, ya que delante de mí llevaba toda la montaña de libros. Al llegar abajo, pasé junto a Louis y puse los libros en el escritorio, alcé la vista y mi corazón se detuvo un segundo.
- Hola Sara- sonreí intentando no parecer sorprendido - ¿Trabajas aquí?
- No- dijo Louis- Solo le gusta estar detrás de un escritorio viendo a un ruloso comprar cientos de libros.
Sara sonrió y comenzó a pasar todos los libros a la caja registradora, vi como al verme nuevamente se sonrojaba y sus ojos daban cierto brillo.
- Hola Harry- sonrió - ¿Me estas siguiendo?
- Eso parece- reí – Creo que eso de que Nueva York es una ciudad grande resultó ser una mentira.
Comenzó a reírse y la observé bien, tenía su cabello ondulado y largo amarrado en una trenza, tenía unos lentes para leer encima de su cabeza y ese rubor que aumentaba cada vez más al verme. Me gustaba eso.
- ¿Alguien tendrá una fiesta de libros?- sonrió – Espero que no conduzcas después de tanto leer, puedes tener un accidente.
- Intentaré controlarme- reí.
Louis rio al vernos hablar pero se quedó callado, sabría que más tarde me molestaría con eso.
- De acuerdo, siete libros. ¿Necesitas algo más?
- ¿Siete?- pregunté – Gemma me pidió ocho.
Comencé a leer la lista nuevamente y había olvidado el último libro. “Orgullo y prejuicio” le mostré la lista a Sara y ella sonrió.
- Iré por el- dijo y se apartó de su escritorio, caminó hasta las escaleras y subió al segundo piso.
- Y yo que creí que exagerabas- dijo Louis – Invítala a salir.
- No- dije - ¿Y si dice que no? Además, ¿Qué tal si tiene novio?
- Harry Styles tiene miedo- dijo el – Vaya, vamos Hazza, hazlo, no pierdes nada.
Me quedé pensando en la posibilidad que me planteaba Louis, Sara bajó las escaleras y de nuevo se colocó detrás de su escritorio.
- Lo tengo- dijo mientras señalaba el libro - ¿Eso sería todo?
- Si – sonreí.
Ella puso todos los libros en una bolsa blanca y me la dio, le di el dinero y ella lo guardó en su caja registradora.
- Fue un placer volver a verte Sara- le sonreí.
- Igualmente- volteo a ver a Louis y sonrió sonrojada – Mucho gusto Tomlinson.
- Parker- sonrió Louis, dejó su taza en el escritorio de Sara y salió de la tienda.
Le sonreí a Sara y ella volvió a sonreír, de aquella manera tan natural que tenía. Seguí a Louis y salimos ambos. El me miró con reproche y me dio un golpe en el estómago con el codo.
- ¿Por qué fue eso?- le dije.
Me quitó con un golpe brusco la bolsa de libros y señaló la librería.
- ¡Invítala a salir! – dijo.
- Louis- comencé – Sabes perfectamente porque no puedo invitarla a salir, lo sabes, todos ustedes lo saben.
- ¡Si lo sé!- dijo – Y siempre me ha parecido una estupidez, no puedes estar soltero toda tu vida, sin salir, sin que te guste alguien, vamos ve o juro que te arrancaré tus rulos.
Lo voltee a ver y suspiré profundamente, volví a entrar a la librería y vi a Sara mover su té con una cucharita, me volteo a ver sorprendida y reí por los nervios.
- ¿Volviste para decirme que te pareció la mermelada de frambuesa?- sonrió.
- Olvidé decirte algo- dije y me acerqué a ella.
Sabía que me iba a arrepentir de esto, lo sabía pero aun así lo hice. Tal vez ella era diferente, tal vez porque era asombrosa, tal vez porque si no hubiera estado cerrada la librería principal, no la hubiera vuelto a ver, tal vez porque Louis tenía razón y tenía que comenzar a salir con alguien, aunque sea solo una vez. Tome un lapicero que estaba encima de su escritorio y tome su brazo, ella de nuevo sonrojada me miró a los ojos. Al igual que anoche, su piel era cálida, y latía velozmente, sonreí para mí mismo al saber que era por mí, parecía modesto, pero era cierto. Comencé a escribir en su brazo mi número de teléfono, al final escribí mi nombre y ella río.
- Era más fácil anotarlo aquí- dijo mientras me enseñaba su teléfono.
- Así me aseguro que recuerdes llamar- sonreí y le di mi teléfono – Quisiera el tuyo.
Bajo la mirada, lo tomó y comenzó a escribir su número.
- ¿Quisieras salir conmigo esta noche?- pregunté de golpee.
Alzó la mirada para verme y nuestros ojos se encontraron.
- Me encantaría- sonrió.
Le devolví la sonrisa, y ella me devolvió mi teléfono. Allí estaba yo, viendo a una chica que acababa de conocer, solo sabía cuatro cosas de ella, se llamaba Sara Parker, trabajaba en una librería, era Directioner, y era sumamente hermosa. Además de que era totalmente diferente al resto.
- ¿Te digo algo?- dijo y puso sus manos encima del escritorio – En serio estás loco.
- ¿Por qué?- pregunté sonriéndole.
- ¿Cuántas modelos, cantantes, periodistas, hermosas no están locas por ti? – dijo y se sonrojó aún más – Y tu estas aquí, invitándome a salir, estás loco.
- Tú al igual que todo el mundo conocen a Harry Edward Styles Cox, el chico que audicionó en the x factor y lo juntaron con otros cuatro chicos para ser ‘One Direction’, pero no sabes de mi pasado, ni lo que realmente quiero. Sé que tú al igual que todas las Directioner piensan que solo las chicas rubias son hermosas para mí. …- suspiré y la voltee a ver – No sabes que en realidad hay una parte de nosotros que es controlada, realmente yo no soy un mujeriego como lo dicen en internet.
Ella se quedó callada y al instante me arrepentí de haberlo hecho, no era justo desquitarme con ella, lanzarme toda mi ira, más de dos años siendo controlados por un contrato. Yo no era como todos decían, jamás había estado enamorado, jamás había experimentado tantas cosas. Si le contara a Sara cuantas veces me arreglaron ‘citas’ con chicas desconocidas para darme fama de ‘mujeriego’ tal vez se reiría porque creería que es broma.
- Harry- dijo seriamente- Créeme, no todas las Directioners somos iguales. Sé que no eres como todos los medios dicen. Y yo no creo lo que dicen de ti en internet.
Sonreí y la miré a los ojos, definitivamente no era como el resto.
- Hoy a las ocho, nos vemos afuera de la librería, ¿Te parece?
Ella sonrió nuevamente y suspiró, después de eso me tomo del brazo y me dio una palmadita en el hombro.
- Harry Styles me está invitando a salir- sonrió – Tal vez esperas que ahora grite que si como una histérica y me ponga a llorar y lo ponga en Twitter ¿cierto?
Me quedé callado sin saber si lo decía en serio o era broma. Me alivio ver que una sonrisa apareciera en sus labios.
- Al igual que la foto, esto será privado- sonrió.
- No creo que la cita sea tan privada- dije, más tarde tendría que explicarle que teníamos que irnos con cuidado, porque si alguien nos veía las cosas se complicaran mucho.
- Me imagino – sonrió- Te veo más tarde Styles.
Le sonreí y salí de la tienda, Louis sonrió al verme y me dio la bolsa de libros.
- ¿Qué pasa Harry? ¿La invitaste a salir?
- Si- dije – Vamos al hotel.
Sin darme cuenta, estaba condenando a Sara a muchas cosas.
Para mí era demasiado complicado porque me sentía culpable, tal vez a esta hora mañana, Sara ya no podrá volar libremente como hasta ahora lo ha hecho. 

martes, 10 de septiembre de 2013

Capítulo dos.


{Narra Harry}

- ¿Podrías hacerme el desayuno?- dijo Niall bostezando.
- Aun ni te levantas- le dije - ¿Y porque yo?
- Porque tú compraste la comida ayer – dijo y se sentó en la cama- Si por mí fuera, yo haría todas las compras.
- Y no dejarías nada en la tienda- río Liam a la vez que se ponía un suéter y se sentaba en el sofá de la habitación.
Me asomé por la ventana y por fortuna ya no había tantas fans afuera del hotel, Zayn aun dormía, y no lo culpaba teníamos tres días libres en Nueva York, podíamos dormir, ver televisión, comer, salir, hacer lo que quisiéramos, claro, algo que Mía {nuestra asistente y coordinadora de horarios} nos permita hacer. Me senté junto a la ventana y Louis comenzó a sacar de las bolsas todas las compras de ayer. Y Niall se estiró al fin levantándose. Sin darme cuenta tome mi teléfono para ver la hora, un acto casi involuntario y sonreí al verme de fondo, al lado de aquella chica, Sara. En cuanto me fui del supermercado consideré seriamente volver a entrar para invitarla a salir, pero no sabía nada de ella, salvo su nombre y que era lo demasiado hermosa como para no tener novio, por lo tanto salí de allí, sabiendo que ella solo sería un recuerdo al día siguiente, pero no fue así.
- ¿Compraste tocino?- preguntó Louis.
- Si- dije, alcé las piernas y las puse encima de la mesa – Está en la otra bolsa.
- De acuerdo, ¿Trajiste mis latas de coca cola?
- Si Tomlinson- suspiré – Allí están.
- ¿Compraste mermelada de frambuesa?- pregunto e hizo un gesto de asco.
- Si- dije y luego sonreí al recordar a aquella fan nuevamente – Deberías de dejar de preguntarme de las compras. Fue un consejo de último minuto.
- Pero siempre compras de fresa- dijo Louis, ignorando mi comentario anterior.
- No importa- dijo Niall mientras le quitaba a Louis el frasco- es comida, pásame una tostada y cállense, no soportaré desde temprano sus peleas matrimoniales.
- ¿A qué te refieres a un consejo de último minuto?- preguntó Liam, despejando la mirada de la televisión.
- A una chica, ojos celestes brillantes, sonrisa hermosa, hoyuelos, cabello castaño ondulado y largo, linda voz, aroma a rosas y lirios…
- No me digas que ya te enamoraste- dijo Niall con la boca llena - ¿Quién es ella?
- Una fan – sonreí y tome una tostada – Creí que se iba a desmayar en cualquier momento.
- ¿Es tan bonita como la describes?- preguntó Liam y se sentó con nosotros.
- Tú juzga- reí y le enseñé mi teléfono.
Lo tomo y sonrió ampliamente, Louis le arrebató el teléfono y luego Niall hizo lo mismo, los tres me miraron al mismo tiempo.
- ¿Hermosa cierto?- sonreí mientras comía.
- Demasiado- dijo Liam - ¿Por qué tienes esa foto de fondo de pantalla?
- No lo sé- dije y les arrebaté mi teléfono – Me alegró la noche encontrármela, es muy divertida y después de la estresante llegada al aeropuerto me hizo sentir bien hablar con ella.
- Nunca habías llegado a poner a una fan como fondo de pantalla, es más, nunca te habías tomado una foto con una fan con tu teléfono- dijo Louis extrañado – Lo máximo que hacías era un leve coqueteo.
- ¿Coqueteaste con ella?- preguntó Zayn.
Nos volteamos a verlo, ya se había levantado de la cama y cansadamente se sentó a nuestro lado.
- Si, como no me dejaban dormir, no me quedó de otra que unirme a la conversación- dijo.
- No fue un coqueteo- dije – Solo fui amable, pero tenía unos hermosos ojos celestes, incluso se lo puse en el autógrafo que le di.
- ¿intercambiaron números?- pregunto Niall.
Me imaginé a Sara emocionada y sonriendo radiantemente si supiera que nosotros cinco estábamos hablando de ella.
- No – dije – Además, si le pidiera una cita no me tomaría en serio, y tal vez incluso venda a una revista la historia de cómo nos conocimos y eso.
- No puedes creer que todas las chicas sean así – me regañó Liam – En fin, la perdiste Harry. Puede que aun estemos en Nueva York por un tiempo, pero con tantas personas en esta ciudad, sería un acto del destino, casualidad o suerte que la volvieras a ver.
- No le des ánimos, Liam – sonrió Louis.
- Es la verdad- dijo Zayn – Cambiando de tema, ¿Qué haremos hoy?
- Yo me quedaré a dormir- dijo Niall – Aún no me recupero del vuelo de anoche.
- Concuerdo contigo- dijo Zayn mientras comía una tostada - ¿Y ustedes?
- Yo tengo que ir a la librería- dije – Gemma me dejo una enorme lista de libros que quiere que le compre, y aprovecharé ahora que tenemos tiempo libre.
- Podemos salir los cinco en la noche- sugirió Louis – A tomar algo o cenar.
- Me gusta la idea- dijo Niall y tomo otra tostada – Si me disculpan, iré a acostarme de nuevo.
Sonreí y terminamos de desayunar.
A las 11 de la mañana Louis y yo salímos del hotel, y caminamos por las calles en busca de una librería.
- Vaya- dijo Louis a la vez que leía la lista de mi hermana – Te pidió demasiados libros.
- Si – dije- Creo que ya no le daré nada para Navidad.
Continuamos caminando, de vez en cuando nos topábamos con fans, nos tomábamos una foto y les dábamos un autógrafo, el clima de Nueva York era demasiado loco, anoche hacia demasiado frio, pero hoy el sol pegaba con fuerzas, así que solo me puse una camiseta negra, un pantalón, y unos lentes de sol.
- ¿Dónde dijo Paul que estaba la librería? – pregunté mientras miraba hacia todos lados.
- En esta calle- dijo Louis, igual de perdido que yo – Me debes una por acompañarte.
- Sí, me has salvado la vida- le dije aun buscando la librería.
Seguimos caminando hasta el final de la calle, en cuanto la vi, caminamos con mayor velocidad, era una librería enorme, afuera había varios afiches de libros nuevos, observé todos aquellos y después suspiré con desesperación cuando leí el letrero de enfrente ‘Cerrado por el festival’
- Brillante- dijo Louis enojado – Esta gente no trabaja cuando hay festivales de ropa.
- Vamos, busquemos otra.
Pasamos casi media hora caminando hasta que llegamos a la calle donde estaba el supermercado al que fui anoche, seguimos caminando hasta que en la esquina vimos un letrero que decía ‘Libros usados’, sonreí y le señalé a Louis el sitio.
- Gemma ama los libros usados- dije – Vamos.
- Te odio, ya no quiero caminar.
- Pues si quieres siéntate en aquel café y aprovechas a comprarme algo- le dije.
Me dio un golpe en el estómago y reí, pero me acompañó a la librería, era un sitio pequeño en comparación con la otra librería, pero parecía más acogedora, y en la vitrina de enfrente estaba un letrero de ‘abierto’. Louis abrió la puerta y me sonrió.
- Las demás primero- dijo.
- Entonces pasa tú – dije, sin embargo entré y él fue después de mí.
La librería por dentro si era demasiado grande, tenía dos pisos, en el de arriba había montañas y montañas infinitas de libros, y abajo solo unos cuantos libreros. Había un pequeño escritorio, encima había una computadora, una taza de porcelana, dos libros encima y una chica que estaba leyendo con el libro encima de su rostro.
- Buenos días- dijo Louis y yo me puse a buscar los libros con la lista que tenía.


{Narra Sara}

Bajé mi libro y vi a Louis Tomlinson mirándome fijamente, sonreí porque no podía tener más suerte.
- Buenos días- dije y lo miré - ¿Acaso me voy a morir?
- ¿Perdón?- dijo y se acercó al mostrador.
Nuevamente el corazón me estaba latiendo con velocidad. Y las manos me estaban temblando, esto no me podía estar pasando a mí.
- Estoy viendo a todos mis ídolos, creo que pronto moriré- le explique.
Él sonrió y tome un recibo viejo de mi escritorio y se lo extendí al igual que un lapicero.
- ¿Me das un autógrafo?- le pregunté.
- Solo si me obsequias un libro- sonrió y tomo el papel. - ¿Cómo te llamas?
- Sara- sonreí.
Reí y esperé a que terminara de escribir, terminó y lo puso boca abajo en el escritorio. 
- ¿Y mi libro?- dijo seriamente.
Le sonreí y tome otra taza de porcelana, la llene de té verde y la extendí.
- Me leíste la memoria- dijo y la tomó- Gracias
- Ayer me encontré a Harry- le sonreí sonrojada - ¿Qué hacen en Nueva York?
- Tenemos una misión secreta- río y se quedó callado un rato- Espera, ¿Harry?¿Te llamas Sara?
Me miró como si me intentará descifrar y luego comenzó a reírse.
- ¡Harry!- gritó hacia el piso de arriba - ¡Encontré a tu chica misteriosa!

lunes, 9 de septiembre de 2013

Capítulo uno.


Tal vez el otoño es mi estación favorita, porque a pesar de la gran ciudad, cerca de mi departamento, hay un enorme árbol, que ahora tiene hojas verdes, amarillas, naranjas y rojizas que pronto caerán. Y también porque a las cinco de la tarde cae el sol de manera cálida a pesar del frío que hay. Pero lo que más me gustaba, era que tenía la librería para mi sola. Desde hace unos meses trabajaba allí con mi amiga y compañera de departamento, Emma. Pero ahora yo me quedaba en la librería lo cual no era mucho trabajo porque ahora no iban tantas personas. Así que me quedaba allí, con una taza de té caliente y leyendo por centésima vez “Sensatez y sentimiento”. Y tenía en el volumen más bajo “Moments” de One Direction. Eran cinco chicos, que lejos de ser cantantes, eran mi inspiración. Una de las grandes ventajas de vivir en Nueva York, es que la cantidad de conciertos que hacían los famosos, estaba orgullosa de decir que el mejor día de mi vida fue cuando vi a Liam, Niall, Zayn, Louis y Harry en aquel escenario. Lloré, grité, salté y disfruté como si me fuera a morir. Y a pesar de eso, mi amor por ellos aumentaba día a día. El próximo año cumpliría 19 y con suerte entraría a la universidad para estudiar idiomas, mis padres no estaban muy de acuerdo cuando me mudé sola a mi departamento pero fue un gran alivio hacerlo. Pero a pesar de ahora tener solo una compañera para vivir, mi rutina no cambiaba mucho, me pasaba la mayor parte del tiempo trabajando.
A las 10 de la noche, con tan solo 6 libros vendidos en el día, cerré con llave, me abrigue con mi bufanda y mis guantes y salí a la calle, comencé a caminar lentamente porque no tenía ganas de llegar al departamento. Tome el camino más largo hasta el supermercado para comprar la despensa, tarareaba para mí misma, al llegar tome un pequeño carrito para poner las cosas y empecé a buscar cosas para la cena. Tome una caja de macarrones con queso, pan, leche, y jugo. La ventaja de poder ir de compras de noche era que no había mucha gente en ese pequeño supermercado, pero aparecer aparte de mí, solo había como 6 personas más comprando porque afuera estaba un pequeño festival de las tiendas de ropa más importantes y su próxima colección de otoño. Por lo tanto todos estaban en las calles viendo la ropa, yo amaba la ropa pero no amaba que la gente me empujara y me sacara de la multitud sin dejarme ver nada, por eso este año decidí no ir.
Tome una caja de cereal cuando una voz hizo que me helara. Con tan solo escucharla mis manos comenzaron a temblar y sentí mis mejillas cálidas por el rubor repentino en ellas. Pero no podía ser, él no podía ser. No podía ser el hombre que por así decirlo ‘robó mi corazón’, sí, sonaba cursi, demasiado pero me encantaba. Mi corazón comenzó a latir velozmente, sabía que él no podía ser porque ellos estaban en Alemania, o eso había leído en la mañana. Me asomé hacia donde estaba esa voz, en el otro pasillo de comida, y entonces lo vi. En cuanto lo vi, me imaginé la primera vez que lo vi, fue en el video One Thing, sonreí apenas al verlo.
Era el, era real. Lo observé como si mi vida dependiera de ello, llevaba un pantalón negro {ajustado para variar} tenis, un saco negro y su cabello alborotado como siempre. Estaba leyendo un frasco de mermelada de fresa y me dieron ganas de llorar. No podía ser tan perfecto, no, el solo existía en mi mente, detrás de una computadora. Con fuerza, me obligue a mí misma a no salir corriendo a abrazarlo y besarlo. Me controlé porque no quería que pensara mal de mí. Camine hasta él y me paré a una distancia considerable.
- Hola – tartamudee
Se volteo a verme, y me di cuenta de algo que siempre supuse. Tenía los ojos más hermosos de todo el mundo, eran verdes brillantes, tenía unas cuantas ojeras marcadas, formó una pequeña sonrisa en su rostro y río un poco, de seguro de mi expresión. Se quedó callado esperando a que dijera algo pero no lo hice, por lo tanto se acercó más a mí.
- Hola- sonrió – Me llamo Harry.
- Mucho gusto- dije casi sin aliento – Me llamo Sara.
Volvió a reír y sonreí por haber sido capaz de provocar que riera, extendió su mano y la observé durante unos segundos, trague saliva, y la tomé. Era fría pero a la vez cálida, ambos nos separamos y volvió a reír en voz baja.
- Nadie me dice “Mucho gusto” extrañaba mucho presentarme con alguien y que dijera eso y no un “Lo sé”- sonrió.
- Solo intentaba ser amable- sonreí.
Era real, teníamos la misma edad, estábamos en el mismo lugar, me estaba mirando a los ojos. Había tomado mi mano. Me estaba controlando para no llorar. Era más guapo de lo que me imaginaba.
- Lo fuiste- admitió y asintió con la cabeza – No creí encontrarme con una fan, mucho menos con una que llegara con un “Hola” y no con un “Eres Harry de One Direction”- dijo imitando a una chica gritando.
Reí y sabía que estaba más roja que un tomate, pero intentaba controlarme. No estaba dormida.
- Me estoy controlando para no hacerlo- sonreí.
- Eres divertida – sonrió y saco su teléfono de su pantalón - ¿Nos tomamos una foto?
- ¿No debería ser yo quien te pida eso?- sonreí radiante.
- Te estas tardando un poco- dijo – Creo que lo que venías a pedirme era esto – dijo y alzó en alto el frasco de mermelada.
- ¡Demonios! me atrapaste- reí.
Saque mi teléfono temblando y se lo di a Harry.
- Primero las damas- dijo y comenzó a buscar la cámara en mi teléfono.
Sonreí nuevamente y el con cuidado me tomo por la cintura y me pego hacia él, olía a frutas, goma de mascar y azúcar, mi corazón seguía latiendo a toda velocidad, ambos miramos hacia la cámara y tomo la foto. Sabía que saldría con los ojos rojos porque estaba intentando no llorar.
- Ahora con el mío- sonrió mientras me daba mi teléfono.
- De acuerdo, pero serán cinco dólares- dije.
Volvió a reír y eso me hizo sonreír nuevamente. Volvimos a mirar a la cámara y nos separamos.
- Bueno, Sara- mi nombre pronunciado por su voz ronca era hermoso – Creo que fue una buena foto.
- Será privada, lo juro- le prometí – Eso lo hace más especial.
- Gracias- sonrió – Solo habrá dos fotos en existencia.
Asentí con la cabeza y suspire de nuevo, él puso en su carrito la mermelada y tuve tantas ganas de pararme de puntitas, acortar la distancia y besarlo, de irme con él, pero no pasaría porque él tenía su vida.
Yo solo fui un fragmento de la suya, mientras que él es todo en la mía.
- ¿Y dónde están los demás? – pregunté, no quería que se fuera.
- En el hotel- dijo- Me toca a mí hacer las compras.
- Es mejor la mermelada de frambuesa- le dije – Saluda a los chicos de mi parte.
- Lo haré- sonrió y me miró de arriba abajo, lo cual me hizo sonrojarme aún más, si era posible. - ¿Cuál es tu apellido?
- Parker- sonreí y me aparté el cabello de la cara.
- Parker- sonrió- No lo olvidaré.
Sonreí y de pronto se me ocurrió una idea estúpida, solo quería que no se fuera.
- ¿Podrías darme tu autógrafo por favor?- le dije.
- Claro- dijo y me esperó, rápidamente de mi bolsa saque mi libro de “Sensatez y sentimiento” y un lapicero que estaba hasta el fondo, se los entregue y él sonrió.
- Me harás sentir escritor- río y comenzó a escribir, me sorprendió lo mucho que ponía, no veía lo que puso pero mientras lo ponía sonreía, cerró el libro y me lo dio – Tengo que irme Sara Parker, pero fue un placer conocerte.
- Gracias Harry- sonreí – Por todo.
Él sonrió nuevamente, se acercó a mí y me dio un corto y rápido beso en la frente. Mi piel estaba hirviendo del rubor, estaba roja y una lágrima corrió por mi mejilla, afortunadamente él no la vio. Se separó de mí, tomo un frasco de mermelada de frambuesa y la puso en el carrito.
- Seguiré tu consejo- sonrió- Adiós.
- Adiós Harry- dije aún sin poderlo creer, cuando se fue me puse a llorar, me quede ahí parada llorando un rato. Después de eso para convencer a mí misma de que eso no fue producto de mi imaginación, vi la foto en mi teléfono y sonreí, la puse como fondo y luego abrí mi libro.
Casi me tiro al piso a llorar al ver lo que había escrito con su inconfundible ortografía.
‘Para Sara, hiciste que pasara un buen rato mientras compraba a las 10 de la noche, tienes unos hermosos ojos celestes, disfruta el resto de tus compras, con amor Harry, PD: Gracias por no gritar al verme’
- No tienes idea de cuánto te amo- susurré y guardé mi libro.

Prólogo.


- ¡Eres un imbécil!- gritó Louis con todas sus fuerzas.
- No pensabas eso cuando me dijiste que siempre nos apoyaríamos- gritó Harry, tenía las mejillas rojas y las manos cerradas formando puños.
- ¡Esto es una maldita farsa!- gritó Zayn, haciendo que los dos se callaran de golpe – Somos un grupo, somos un equipo, debemos de apoyarnos.
- ¡No somos un equipo!- dijo Louis- Somos una farsa, una farsa, estoy harto de todo esto, ya va a terminar el año y aun no solucionamos nada, aun no podemos romper este maldito contrato.
- Todos estamos hartos Louis- susurró Liam que estaba sentado en el borde de la cama – Pero no podemos hacer nada.
Afuera del hotel estaban todas las fans gritando y llamando a los chicos, pero ellos se limitaban a mirarse entre sí. Yo seguía llorando porque a pesar de todo, yo también tenía la culpa de lo ocurrido, voltee a ver a todos, Niall estaba recostado en la pared de la habitación, Liam y Zayn se lanzaban miradas nerviosas, Harry miraba a Louis, él estaba terminando de hacer su maleta para irse, puso una camiseta encima de todo, su cepillo de dientes y cerró la bolsa de mala gana.
- ¿Y tú Sara?- pregunto sin voltear a verme.
No pude decir nada, solo lo voltee a ver y sus ojos color azul intenso me penetraron, me juzgaban, el me conocía demasiado bien, sabía que también tenía cosas que decir, pero no lo haría.
- No te atrevas a meterla en esto- dijo Harry más calmado – Ella no sabía…
- Ella sabía- grito Louis - ¡Ella podía escoger! Sin embargo escogió este infierno contigo.
Me moví de mi lugar y fui hasta donde estaba Louis, tome su brazo, obligándolo a que me viera a los ojos.
- Louis- comencé – Por favor, cálmate.
- Tú eras libe Sara- dijo – Eras todo lo que nosotros extrañamos. Podías hacer lo que fuera, sin que nadie te juzgara. Aún podías llamarte Sara, ¿Cuántos nombres tienes ahora?
- Amo a Harry- susurré – Y los amo a ustedes, vale la pena.
- ¿Acaso no lo ves?- dijo riendo secamente- Estamos condenados.
Tomo su maleta y se puso en la cabeza un gorro de Santa Claus, el que habíamos ido a comprar la semana pasada y suspiró.
- Nos vemos después de las fiestas- dijo y salió de la habitación sin voltear a vernos- Feliz Navidad.
- Deberíamos de irnos- dijo Liam – Tenemos vuelos que abordar.
Sin mucho entusiasmo tome mi maleta y voltee a ver a Harry.
- Me tengo que ir después de ustedes, cuando las fans se hallan ido para que no me vean- le dije.
- Lo sé- susurró y se acercó a mí – Te amo, perdona por todo.
- Descuida- dije sin entusiasmo y lo besé en la frente – Nos vemos mañana en Holmes Chapel.
Él sonrió tristemente, me despedí de los chicos, prometiéndoles que nos íbamos a ver pronto, sin embargo las cosas estaban demasiado complicadas ahora. Los cuatro salieron de la habitación con sus maletas, Harry me miró y le sonreí.
- Descuida Edward- le dije cariñosamente – Nos volveremos a ver, te amo.
- No te mereces esto- dijo mientras se llevaba una mano a la frente.
- Al menos de esta manera sabes que mis “Te amo” si son sinceros- le dije.
- Lo sé- sonrió – Adiós.
- Adiós- le sonreí.
Salió de la habitación y me dejó sola allí, sentada en la cama, con cuidado me asomé por la ventana y vi a todas las chicas gritando al ver a Louis salir del hotel, y de alguna manera él tenía razón. Lo que más deseaba en el mundo era ser Sara Parker de nuevo.