martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo seis.


Maratón[4/4]

{Narra Sara} 

Ver a Harry es como escuchar los acordes de una guitarra nueva. Cuando Harry te sonríe es como si el mundo se detuviera, tus sentidos se calmaran y en tu mente sabes que todo estará bien, y poder hacerlo reír, aunque sea por un segundo es como si una corriente eléctrica te recorriera todo el cuerpo y se detuviera en el corazón, y cuando aquel chico esboza una pequeña sonrisa, pero real, te sientes la persona más importante del mundo por ser quien provocó esa sonrisa.
Algo en sus ojos me hacía perder el control, en su voz, que lograba que mi corazón se emocionara cada vez que la escuchaba, allí estaba Harry, con unos lentes de sol puestos, un pantalón blanco, una camiseta azul y dos vasos de café en las manos. Al verme sonrió, su sonrisa era real, al igual que la cita de anoche, para salir esta noche me había puesto un pantalón rojo y una blusa negra, me acerqué a él y lo miré sonriente.
- Buenos días- dijo – Llegaste.
- Buenos días- sonreí.
Apenas si pude dormir anoche, no podía creer todo lo que estaba pasando, pero era lindo, demasiado lindo, pero era verdad.
- Toma- dijo y me dio un vaso de café.
- Gracias- le sonreí, se acercó a mí y me besó la frente.
- ¿Vamos al estudio de tatuajes?- preguntó.
Sonrojada asentí con la cabeza y le di un sorbo al café, era plena luz del día, sabía que iba a ser un día difícil, comenzamos a caminar y él me hablaba de cuando llegó ayer al hotel y lo que dijo con los chicos, pero su voz quedó interrumpida por unos gritos detrás de nosotros, ambos nos volteamos y vimos a 20 chicas gritando al ver a Harry, sonreí cansadamente y me aparté un poco para que ellas pudiera tener un segundo con él. Me dedicó una triste sonrisa y asentí con la cabeza, porque entendía que era normal. Casi nadie se fijó en mí, salvo una chica pelirroja, con cara de enojo se acercó a mí. Sabía que eso pasaría, y no me preocupaba ella, sino que a Harry le afectara que nos vieran juntos.
- ¿Eres novia de Harry?- me reclamó- No he visto en internet información de que este saliendo con alguien.
- No estamos… saliendo- dije.
Ahora que lo pensaba, ni siquiera sabía con exactitud porque Harry me había invitado a salir, tal vez porque le causó risa que dos días seguidas nos encontráramos o porque solo tal vez le agradé… me daba un poco de miedo pensar en la razón pero aquí estaba, con él, lo voltee a ver y seguía tomándose fotos con las chicas. Miré a la pelirroja y suspiré.
- No tienes por qué preocuparte- le dije.
Ella me miró con odio y le pidió a Harry un autógrafo, pude ver a un camarógrafo fijarse en Harry, con suerte no me vería a mí y pensaría que solo estoy allí por una fotografía.
- Las amo chicas- dijo Harry sonriendo – Tengo que irme, que tengan un buen día.
Las chicas, algunas llorando se despidieron de él y comenzaron a irse, riendo, sonriendo e incluso saltando de alegría. Cuando se quedó solo me volteo a ver y extendió su brazo hacia mí.
- ¿Confías en mí?- preguntó
- ¿Qué? ¿Por qué?- pregunte confundida
- Solo contesta, ¿Confías en mí? – insistió.
Asentí con la cabeza y tome su mano, cuando lo hice comenzó a correr, tirándome de él lo seguí, me comencé a reír y lo miraba sin saber que pasaba.
- ¿Qué haces?- pregunté riendo.
- Con tantas fans, llegaremos al estudio hasta en dos horas- sonrió.
- Con cuidado, casi tiras mi café. – reí.
Me tomó la mano con más fuerza y yo por nada del mundo la iba a soltar, era la primera vez que nos tomábamos las manos, para salir de una multitud de fans, pero era la primera vez. Nos detuvimos en una esquina y con las mejillas rojas me volteo a ver.
- ¿Estás bien Parker?- preguntó.
- Creo que dejé medio vaso de café hace unos metros pero sí, estoy bien.
Sonrió y luego observó nuestras manos entrelazadas, no quería soltarla pero lo hice, porque no debía confundir las cosas, era una Directioner… era… no sabía si era su amiga o no pero… quería creer que sí y si alguien nos veía de la mano tendría unas 74358 amenazas de muerte. Seguimos caminando hasta que nos detuvimos delante del estudio de tatuajes, Harry abrió la puerta y extendió su brazo.
- Primero las damas- sonrió.
- Que caballero – le dije y entramos a la tienda.
El lugar estaba lleno de dibujos en las paredes, bocetos para los tatuajes, estaba una mujer rubia en el mostrador que al ver a Harry sonrió, no tenía ni un tatuaje visible en su cuerpo, nos acercamos a ella e intenté adivinar como sería el tatuaje de Harry.
- Hola Eli – dijo Harry sonriendo - ¿Esta listo el tatuaje?
- Claro – dijo y sacó de su carpeta un boceto de dos aves, ambas mirándose la una a la otra.
- Es genial- dijo mientras lo miraba – Por cierto Eli, ella es Sara, una amiga.
Una amiga… era amiga suya… sonreí ante esa presentación y extendí la mano hacia la rubia.
- Mucho gusto- sonreí.
- El gusto es mío – dijo- Me llamo Elisabeth, pero Eli suena mejor.
Reí y le di un sorbo a lo que quedaba de mi café, Harry me mostró el boceto y lo tomé en mis manos.
- ¿Qué dices?- preguntó – Quiero tu opinión, la más sincera.
- Me encanta- dije, - Sobre todo por el significado, pero si tienes dos razones para tatuarte esto, podrías modificarlo.
- ¿Cómo? – preguntó mientras se pegaba aún más a mí y me estremecía por su roce.
- Un ave puede ser más grande que la otra, que apenas sea notable el tamaño – sugerí – No sé si te guste.
- Podría funcionar- dijo Harry y miró a Eli- ¿Se podría?
- Claro- sonrió ella – Vamos allá para que te pongas cómodo.
Señaló un tipo silla de cuero negro, como la que usan los dentistas, Harry me volteó a ver y sonrió.
- Ven- dijo – No seas tímida, me tatuaran a mí, no a ti.
- Estaba mirando los bocetos Styles- mentí mientras señalaba la pared.
Sonrió y lo acompañé para que se hiciera el tatuaje, me senté en un sillón y terminé de tomarme mi café.
- ¿No te harás ningún tatuaje?- dijo a la vez que se quitaba los lentes de sol.
- No estoy lista- admití – Pero algún día lo haré.
- Cuando lo hagas dime, y te acompañaré- sonrió.
- Lo haré – prometí.
Eli llegó hacia donde estábamos nosotros y se puso unos guantes, dejó el boceto aún lado y miró a Harry sonriente.
- Muy bien, ¿Dónde lo quieres?- preguntó.
- En el pecho- dijo Harry.
- Quítate la camisa por favor.
Desearía haber visto mi propia cuando Eli dijo eso, solo sentí como el rubor se me subió a las mejillas, tuve que poner el vaso de café un poco más arriba de mi nariz para que ninguno de los dos viera mi reacción.
Harry le hice caso y se quitó la camisa, no pude soportar al verlo, ya lo había visto así, en the x factor, cuando fueron a Australia, pero nunca a menos de un metro de mí, sentí un escalofrió por mi cuerpo y me avergoncé de que me pusiera así, observé las líneas de su espalda, sus brazos, sus tatuajes, se acostó en la silla y volteó a verme. No podía estar pasando esto, mi teoría era que pronto iba a morir y que antes de hacerlo el destino me hizo conocer a Harry… pero si el destino me quería matar debería apurarse… porque el Harry sin camisa que estaba delante de mí me iba a matar primero.
- Estas roja como un tomate- sonrió.
- Me dio calor por el café- dije evitando mirarlo.
- Ayer dijiste que amabas el café.
- Lo amo, pero me da calor- dije nerviosa.
- Como Harry ¿no?- dijo Eli y luego me volteó a ver – Es broma linda.
Sonreí forzadamente mientras Harry reía, la rubia comenzó a hacerle el tatuaje y vi como Harry me miraba fijamente, hacia sus manos puños y suspiraba lentamente.
- Presiento que será mi tatuaje favorito- le dije.
- Y el mío también- sonrió – Te tengo una sorpresa, lo verás en cuanto salgas de aquí, tengo todo el día planeado.
- ¿Todo el día?- pregunté - ¿Acaso no crees que tengo otros planes?
- Disculpe usted señorita Parker, ¿Tiene planeas?
- Si- dije – Tengo que hacer el inventario de los libros que se vendieron este mes.
- No- dijo el – No tienes planes, eso no es excusa. Vendrás conmigo y ya.
Le mostré la lengua y sonrió, si hubiera sido otra circunstancia le habría tomado la mano, porque le estaba doliendo pero no quise… no quería pasarme, me bastaba con que me mirase mientras intentaba no pensar en el dolor.
- ¿Qué estabas haciendo hace tres días?- me preguntó.
Pensé durante un rato y sonreí.
- Un collage para una amiga Directioner- sonreí - ¿Por qué?
- Porque al día siguiente nos encontramos en el supermercado.
- ¿Tú que estabas haciendo?
- Estaba en Alemania, escapando de unas fans con Louis.
- Y al día siguiente me pediste una foto.
Él sonrió y se quedó mirando el techo, Eli tardó más o menos una hora haciendo aquel tatuaje, yo mientras le hacía plática a Harry, de cualquier cosa, lo hacía reír con tal de que no sintiera tanto el dolor que le producía aquella ajuga. Cuando estuvo listo se paró y se miró en el espejo, el tatuaje era hermoso, en verdad me había gustado y me había escuchado con el tamaño de las aves. Me paré junto a él para ver su tatuaje y sonrió.
- ¿Una foto?- dijo.
- Tú me amas ¿O qué?- sonreí – Siempre quieres tener fotos conmigo.
- Algo así- sonrió, sacó de su pantalón su teléfono, puso su brazo en mi hombro y sonreímos ambos, cuando la tomó me miró y sonrió nuevamente. – Me iré a poner la camisa, no quiero que te desmayes aquí, el hospital está a media hora de aquí.
- No te preocupes por mí – Ese chico estaba a punto de matarme, y lo disfrutaba- No me desmayaré.

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