lunes, 9 de septiembre de 2013
Capítulo uno.
Tal vez el otoño es mi estación favorita, porque a pesar de la gran ciudad, cerca de mi departamento, hay un enorme árbol, que ahora tiene hojas verdes, amarillas, naranjas y rojizas que pronto caerán. Y también porque a las cinco de la tarde cae el sol de manera cálida a pesar del frío que hay. Pero lo que más me gustaba, era que tenía la librería para mi sola. Desde hace unos meses trabajaba allí con mi amiga y compañera de departamento, Emma. Pero ahora yo me quedaba en la librería lo cual no era mucho trabajo porque ahora no iban tantas personas. Así que me quedaba allí, con una taza de té caliente y leyendo por centésima vez “Sensatez y sentimiento”. Y tenía en el volumen más bajo “Moments” de One Direction. Eran cinco chicos, que lejos de ser cantantes, eran mi inspiración. Una de las grandes ventajas de vivir en Nueva York, es que la cantidad de conciertos que hacían los famosos, estaba orgullosa de decir que el mejor día de mi vida fue cuando vi a Liam, Niall, Zayn, Louis y Harry en aquel escenario. Lloré, grité, salté y disfruté como si me fuera a morir. Y a pesar de eso, mi amor por ellos aumentaba día a día. El próximo año cumpliría 19 y con suerte entraría a la universidad para estudiar idiomas, mis padres no estaban muy de acuerdo cuando me mudé sola a mi departamento pero fue un gran alivio hacerlo. Pero a pesar de ahora tener solo una compañera para vivir, mi rutina no cambiaba mucho, me pasaba la mayor parte del tiempo trabajando.
A las 10 de la noche, con tan solo 6 libros vendidos en el día, cerré con llave, me abrigue con mi bufanda y mis guantes y salí a la calle, comencé a caminar lentamente porque no tenía ganas de llegar al departamento. Tome el camino más largo hasta el supermercado para comprar la despensa, tarareaba para mí misma, al llegar tome un pequeño carrito para poner las cosas y empecé a buscar cosas para la cena. Tome una caja de macarrones con queso, pan, leche, y jugo. La ventaja de poder ir de compras de noche era que no había mucha gente en ese pequeño supermercado, pero aparecer aparte de mí, solo había como 6 personas más comprando porque afuera estaba un pequeño festival de las tiendas de ropa más importantes y su próxima colección de otoño. Por lo tanto todos estaban en las calles viendo la ropa, yo amaba la ropa pero no amaba que la gente me empujara y me sacara de la multitud sin dejarme ver nada, por eso este año decidí no ir.
Tome una caja de cereal cuando una voz hizo que me helara. Con tan solo escucharla mis manos comenzaron a temblar y sentí mis mejillas cálidas por el rubor repentino en ellas. Pero no podía ser, él no podía ser. No podía ser el hombre que por así decirlo ‘robó mi corazón’, sí, sonaba cursi, demasiado pero me encantaba. Mi corazón comenzó a latir velozmente, sabía que él no podía ser porque ellos estaban en Alemania, o eso había leído en la mañana. Me asomé hacia donde estaba esa voz, en el otro pasillo de comida, y entonces lo vi. En cuanto lo vi, me imaginé la primera vez que lo vi, fue en el video One Thing, sonreí apenas al verlo.
Era el, era real. Lo observé como si mi vida dependiera de ello, llevaba un pantalón negro {ajustado para variar} tenis, un saco negro y su cabello alborotado como siempre. Estaba leyendo un frasco de mermelada de fresa y me dieron ganas de llorar. No podía ser tan perfecto, no, el solo existía en mi mente, detrás de una computadora. Con fuerza, me obligue a mí misma a no salir corriendo a abrazarlo y besarlo. Me controlé porque no quería que pensara mal de mí. Camine hasta él y me paré a una distancia considerable.
- Hola – tartamudee
Se volteo a verme, y me di cuenta de algo que siempre supuse. Tenía los ojos más hermosos de todo el mundo, eran verdes brillantes, tenía unas cuantas ojeras marcadas, formó una pequeña sonrisa en su rostro y río un poco, de seguro de mi expresión. Se quedó callado esperando a que dijera algo pero no lo hice, por lo tanto se acercó más a mí.
- Hola- sonrió – Me llamo Harry.
- Mucho gusto- dije casi sin aliento – Me llamo Sara.
Volvió a reír y sonreí por haber sido capaz de provocar que riera, extendió su mano y la observé durante unos segundos, trague saliva, y la tomé. Era fría pero a la vez cálida, ambos nos separamos y volvió a reír en voz baja.
- Nadie me dice “Mucho gusto” extrañaba mucho presentarme con alguien y que dijera eso y no un “Lo sé”- sonrió.
- Solo intentaba ser amable- sonreí.
Era real, teníamos la misma edad, estábamos en el mismo lugar, me estaba mirando a los ojos. Había tomado mi mano. Me estaba controlando para no llorar. Era más guapo de lo que me imaginaba.
- Lo fuiste- admitió y asintió con la cabeza – No creí encontrarme con una fan, mucho menos con una que llegara con un “Hola” y no con un “Eres Harry de One Direction”- dijo imitando a una chica gritando.
Reí y sabía que estaba más roja que un tomate, pero intentaba controlarme. No estaba dormida.
- Me estoy controlando para no hacerlo- sonreí.
- Eres divertida – sonrió y saco su teléfono de su pantalón - ¿Nos tomamos una foto?
- ¿No debería ser yo quien te pida eso?- sonreí radiante.
- Te estas tardando un poco- dijo – Creo que lo que venías a pedirme era esto – dijo y alzó en alto el frasco de mermelada.
- ¡Demonios! me atrapaste- reí.
Saque mi teléfono temblando y se lo di a Harry.
- Primero las damas- dijo y comenzó a buscar la cámara en mi teléfono.
Sonreí nuevamente y el con cuidado me tomo por la cintura y me pego hacia él, olía a frutas, goma de mascar y azúcar, mi corazón seguía latiendo a toda velocidad, ambos miramos hacia la cámara y tomo la foto. Sabía que saldría con los ojos rojos porque estaba intentando no llorar.
- Ahora con el mío- sonrió mientras me daba mi teléfono.
- De acuerdo, pero serán cinco dólares- dije.
Volvió a reír y eso me hizo sonreír nuevamente. Volvimos a mirar a la cámara y nos separamos.
- Bueno, Sara- mi nombre pronunciado por su voz ronca era hermoso – Creo que fue una buena foto.
- Será privada, lo juro- le prometí – Eso lo hace más especial.
- Gracias- sonrió – Solo habrá dos fotos en existencia.
Asentí con la cabeza y suspire de nuevo, él puso en su carrito la mermelada y tuve tantas ganas de pararme de puntitas, acortar la distancia y besarlo, de irme con él, pero no pasaría porque él tenía su vida.
Yo solo fui un fragmento de la suya, mientras que él es todo en la mía.
- ¿Y dónde están los demás? – pregunté, no quería que se fuera.
- En el hotel- dijo- Me toca a mí hacer las compras.
- Es mejor la mermelada de frambuesa- le dije – Saluda a los chicos de mi parte.
- Lo haré- sonrió y me miró de arriba abajo, lo cual me hizo sonrojarme aún más, si era posible. - ¿Cuál es tu apellido?
- Parker- sonreí y me aparté el cabello de la cara.
- Parker- sonrió- No lo olvidaré.
Sonreí y de pronto se me ocurrió una idea estúpida, solo quería que no se fuera.
- ¿Podrías darme tu autógrafo por favor?- le dije.
- Claro- dijo y me esperó, rápidamente de mi bolsa saque mi libro de “Sensatez y sentimiento” y un lapicero que estaba hasta el fondo, se los entregue y él sonrió.
- Me harás sentir escritor- río y comenzó a escribir, me sorprendió lo mucho que ponía, no veía lo que puso pero mientras lo ponía sonreía, cerró el libro y me lo dio – Tengo que irme Sara Parker, pero fue un placer conocerte.
- Gracias Harry- sonreí – Por todo.
Él sonrió nuevamente, se acercó a mí y me dio un corto y rápido beso en la frente. Mi piel estaba hirviendo del rubor, estaba roja y una lágrima corrió por mi mejilla, afortunadamente él no la vio. Se separó de mí, tomo un frasco de mermelada de frambuesa y la puso en el carrito.
- Seguiré tu consejo- sonrió- Adiós.
- Adiós Harry- dije aún sin poderlo creer, cuando se fue me puse a llorar, me quede ahí parada llorando un rato. Después de eso para convencer a mí misma de que eso no fue producto de mi imaginación, vi la foto en mi teléfono y sonreí, la puse como fondo y luego abrí mi libro.
Casi me tiro al piso a llorar al ver lo que había escrito con su inconfundible ortografía.
‘Para Sara, hiciste que pasara un buen rato mientras compraba a las 10 de la noche, tienes unos hermosos ojos celestes, disfruta el resto de tus compras, con amor Harry, PD: Gracias por no gritar al verme’
- No tienes idea de cuánto te amo- susurré y guardé mi libro.
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