Maratón[3/4]
{Narra Harry}
Toda fan dice que es la mentira más grande que sus ídolos pueden decir… pero solo bastaba mirar a Sara para saber que ella no solo era una fan. En cuanto llegamos al restaurante le pedí que me contara de ella, nos sentamos en una mesa del fondo y mientras la mesera iba por nuestra comida, la observé, cada uno de sus movimientos al hablar. Como su nariz se arrugaba cuando reía, la manera en la que entrelazaba sus manos al pensar en algo, como me miraba, aunque parecería extraño, Sara Parker me quería… y saber eso me daba cierto terror, de no merecer que alguien tan increíble como ella estuviera … enamorada de mí.
‘Harry, Harry – dijo una periodista hace unas semanas- Una última pregunta, ¿Cómo sería tu chica ideal?’
Me molestaba mucho esa pregunta, porque no se lo tomaban en serio cuando lo preguntaban, solo lo decían para tener algo que decir en alguna revista adolescente pero siempre contestaba con honestidad.
- Tiene que ser una chica que me haga sentir diferente.
Mientras Sara hablaba y sonreía yo reía con sus chistes, con sus pequeñas bromas cuando yo reía, su sonrisa se volvía más grande, se llevaba una mano al cabello y reía ella también. Era de aquellas chicas que no son hermosas, sino perfectas con la simple dulzura que ves en sus ojos.
- ¿Cuál ha sido el mejor lugar al que has ido hasta ahora?- preguntó mientras tomaba de su taza de té.
Me acomodé en mi lugar y me puse a pensar, ella esperaba mi respuesta y le sonreí, no sabía exactamente porque, esta noche había sonreído mucho y eso que apenas llevábamos hora y media de la cita.
- ¿A qué te refieres a con el ‘mejor’?
- A un lugar que te ha hecho sentir feliz con el simple hecho de estar allí.
- Australia- dije sin pensar- Toda mi vida quise ir a allí y cuando llegue, simplemente no podía de tomar fotografías, de ver a las personas, de preguntarme de su vida…- reí ante mi respuesta y tomé una cucharada de helado – Suena tonto.
- No es tonto- dijo ella seria- Cuando yo vaya a Escocia haré lo mismo, pero nunca he salido de Nueva York, supongo que mi destino es morir aquí.
- Algún día iras- le aseguré- El mundo es muy grande, cuando salí de Holmes Chapel creí que me perdería pero de cierta manera siempre encuentras el camino a casa nuevamente.
Ella sonrió y yo me comencé a reír nuevamente, o ambos estábamos muy nerviosos o lo que había dicho realmente sonaba estúpido.
- Encuentras tu dirección- dijo asintiendo con la cabeza.
- Así es- coincidí- Todo el mundo la encuentra.
- La primera vez que supe de ustedes, fue por así decirlo uno de los peores días de mi vida.
Bajó la mirada y con su dedo índice comenzó a jugar con su taza, la voltee a ver sin entender a qué se refería.
- Ese día llegué tarde al trabajo, aún vivía con mis padres, estaba lloviendo demasiado fuerte y tuve que correr para no mojarme demasiado, había perdido las llaves de la librería, por lo tanto mi jefe me iba a despedir, como estaba cerrada la tienda me tuve que esperar una hora bajo la lluvia a mi amiga Emma para que con sus llaves abriera la tienda… después cuando al fin llegué a mi casa ya estaba algo enferma por haberme mojado tanto, así que me acosté en mi cama, tomé mi computadora y me dediqué a buscar música, por accidente presioné una ‘O’ y… simplemente me apareció One Thing… me dediqué a saber de ustedes- suspiró y sonrió dulcemente- Para mí era importante decírtelo.
Le devolví la sonrisa, pero a pesar de eso me sentía mal por decirle lo que tenía en la mente desde que salí del hotel.
- ¿Viste a los camarógrafos no?- le pregunté.
Ella asintió con la cabeza y bajó la mirada, como si quisiera olvidar por un segundo esa escena.
- Lamento decirte que te van a interrogar mucho y sería bueno que no dijeras tus apellidos ni de dónde eres ni nada, créeme con poco que digas pueden hacer mucho.
Sara se acomodó en su lugar y me tomo de la mano, la miré intentando descifrar lo que pasaba por su mente, con el dedo meñique me acarició la mano y luego la soltó.
- Ya lo sé Harry- dijo – Tal vez no sea famosa pero se el daño que hacen los camarógrafos, y pude haberme quedado en casa en lugar de venir aquí, pero aquí estoy porque en la vida se corren riesgos, y porque tenía que saber que esto es real y no un sueño extraño de mi mente que intenta jugar conmigo.
Reí, definitivamente aquella chica tenía algo especial, me atraía, eso era más que obvio, pero ahora que veía su interior, seguía atrayéndome.
- ¿Y me ves real?- dije mientras movía mi cabello de manera exagerada y le guiñaba un ojo.
Comenzó a reírse y asintió con la cabeza a la vez que se terminaba su postre.
- Demasiado real- sonrió.
Cuando terminamos de cenar, pedí la cuenta, ella sacó su monedero y miró el recibo de cuanto teníamos que pagar.
- ¿Cuánto es?- preguntó.
Le quite el recibo y saque mi cartera y puse el dinero y la propina encima.
- Yo pague- le sonreí.
Me mostró la lengua como si tuviera seis años y reí, nos paramos de nuestros lugares y se puso su chaqueta, el vestido verde que llevaba hacia que su piel resultara cálida y tierna con tan solo verla. Salímos del restaurante y respiré profundamente. ¿Esto significaba el final de aquello? ¿Qué fue? ¿Coqueteo? ¿Una cita? ¿Salida de amigos/conocidos?
- ¿Quieres ir al parque?- preguntó ella mientras veía su reloj- Son las 10, supongo que puedo invitarte un algodón de azúcar y quedar a mano.
- Me parece justo- sonreí y nos encaminamos por las oscuras calles de Nueva York.
{Narra Sara}
Era cómodo estar en el parque con él, estábamos sentados en una banca, el comía su algodón de azúcar, detrás de nosotros se habían quedado unos paparazzis que nos iban siguiendo, ni siquiera me molesté en voltear a verlos y tampoco me molestó, lo único que me irritó un poco fue la cara de Harry, se veía con tan solo ver sus ojos que estaba cansado de todo eso.
- ¿Puedo decirte algo?- preguntó.
- Ya lo estás haciendo- sonreí.
El río y miró el cielo, se paró de su lugar y se paró encima de la banca mientras daba pequeños brinquitos de un lado para el otro.
- Hace mucho que no salía a divertirme y ser yo mismo- dijo.
- Tu siempre serás el chico de Holmes Chapel- le sonreí – Solo tienes que recordarlo.
El soltó un débil grito y luego se sentó de nuevo a mi lado, aspiré su loción y sonreí para mí misma, era increíble verlo tan feliz.
- ¿En qué piensas cuando te están entrevistando?- le pregunté.
- Fácil- contestó – En momentos felices, para que me resulte más cómodo hablar de mi mismo todo el tiempo.
- No debería ser incomodo que te entrevisten- le dije – Para la próxima que te entrevisten, piensa en… la última vez que estuviste en tu casa como un chico común, puede que funcione.
- ¿Te digo otra cosa?- dijo y tiró al bote de basura la envoltura de su algodón – Mañana mismo me iré a tatuar.
- A mí siempre me ha parecido aceptable que te tatúes- dije – De hecho cuando encuentre algo realmente significativo para mí me tatuaré.
- Es que todos creen que me tatuó por moda, o que me pongo cualquier cosa pero todo tiene un gran significado para mí.
Me estaba contando cosas y no pude evitar sentir un nudo en el estómago, estaba confiando en mí, estaba contándome cosas que no debería de decirle a cualquier persona, estaba abriendo su corazón y dejándome entrar por un segundo a su vida…. No de la manera de fan/ídolo, sino de la manera en la que puedes entrar al corazón de alguien a base de confianza y sabe que a pesar del corto tiempo de conocerse, nunca romperá ese fragmento de su corazón. No con cualquier persona puedes hacer eso y que él me lo estuviera contando, me hizo sentir la persona más importante de todo el mundo, porque en su mundo, solo una chica que acababa de conocer, pero en mi mundo, era el chico que me motivaba con su voz, el chico que motivaba a miles de personas el que m estaba abriendo su corazón y sus sentimientos, aquellos que The x factor, los haters, los paparazzis, los malos comentarios y el egoísmo de los demás, habían ocultado en el fondo de él.
- ¿Qué te tatuarás?- pregunté.
- Dos aves- dijo y se señaló el pecho – Significaran dos cosas. Vuela alto y sigo siendo libre.
- La libertad está aquí- dije mientras señalaba su cabeza.
- Y aquí- dijo mientras señalaba mi corazón.
Me ruboricé un poco nuevamente, lo cual ya era costumbre y le sonreí.
- ¿Quisieras acompañarme?- me preguntó.
- ¿Para hacerte tu tatuaje?- pregunté y me rogué a mí misma creerme que esto era real, que era una persona real... que realmente me estaba invitando a pasar otro día con el… de ahora en adelante no lo vería como un ídolo, sino como un héroe, por soportar tantas cosas y seguir adelante.
- Si- sonrió – Igual y te convenzo de que te hagas uno.
- No creo que eso pase Styles- le sonreí – No por ahora.
- Bueno, ¿Aceptas salir conmigo mañana?
- Si- le dije y sonrió nuevamente.
- De acuerdo, a las 10 de la mañana te veo afuera de la librería, de ahora en adelante será nuestro punto de encuentro.
De ahora en adelante… ¿Habría más momentos así? ¿Más citas? Como si nos leyéramos la mente nos paramos y comenzamos a caminar a la salida del parque.
- ¿Te acompaño a tu departamento o me acompañas a mi hotel?- preguntó.
- Te acompaño al hotel – sonreí – No tenemos nada de normal, tú me pediste una foto a mí.
- Te terminarás acostumbrando a mí – río.
Comenzamos a caminar en silencio hacia su hotel, era un silencio cómodo porque de vez en cuando comentábamos algo y sonreíamos. En cuanto llegamos él se quedó en la entrada y reí para mí misma, todo estaba al revés, el debió de acompañarme a mi departamento, yo debí de tomarle una fotografía. Me miró a los ojos y sonreí, era difícil estar delante de una persona de la que estas enamorada desde hace mucho e intentar calmar a tu corazón.
- Buenas noches- dijo – La pasé muy bien esta noche, gracias por aceptar salir conmigo.
- Gracias por ser honesto conmigo- dije – No tienes idea de lo importante que fue para mí.
Sabía que no habría beso, ni que nos tomáramos de la mano, lo sabía, pero fue la mejor noche de mi vida, porque pude ser yo misma con alguien que solo conocía por ‘Miembro de One Direction’
- Fue un placer- sonrió – Nos vemos mañana Parker.
- Buenas noches Styles- sonreí – Saluda a los chicos de mi parte.
Tal vez fue un impulso, tal vez fue el saber que estaba muy cerca de mí, tal vez fue la emoción, la sangre que hervía dentro de mí o tal vez mi corazón…. Aquel que me pedí a gritos que lo hiciera, así que me paré de puntitas para alcanzarlo y lo besé en la mejilla. Sonreí nuevamente porque al hacerlo mi corazón dejaba de latir como loco, pero mis manos estaban batallando entre ellas para mantenerse quietas.
- Hasta mañana- dije y me di la vuelta.
No quise voltear hacia atrás, detrás había un chico, y varios pisos arriba otros cuatro, que sin querer habían entrado en mi vida de una manera muy particular. ¿Destino? ¿Casualidad? ¿Suerte? ¿Mi recompensa?
Si una chica, una Directioner se pusiera a ver videos de los chicos, los vería sonreír, cantar, estar serios y creer que pertenecen a otro mundo, pero de pasar a eso, a ver a uno de ellos a los ojos y poder besarlo en la mejilla era… casi imposible. Algo que solo sucedería en mil años luz, sin embargo aquí estaba yo, con el corazón hecho un nudo y la cabeza a punto de estallarme, porque era la prueba de que el ‘casi imposible’ puede romperse.
- ¿Puedo decirte algo?- preguntó.
- Ya lo estás haciendo- sonreí.
El río y miró el cielo, se paró de su lugar y se paró encima de la banca mientras daba pequeños brinquitos de un lado para el otro.
- Hace mucho que no salía a divertirme y ser yo mismo- dijo.
- Tu siempre serás el chico de Holmes Chapel- le sonreí – Solo tienes que recordarlo.
El soltó un débil grito y luego se sentó de nuevo a mi lado, aspiré su loción y sonreí para mí misma, era increíble verlo tan feliz.
- ¿En qué piensas cuando te están entrevistando?- le pregunté.
- Fácil- contestó – En momentos felices, para que me resulte más cómodo hablar de mi mismo todo el tiempo.
- No debería ser incomodo que te entrevisten- le dije – Para la próxima que te entrevisten, piensa en… la última vez que estuviste en tu casa como un chico común, puede que funcione.
- ¿Te digo otra cosa?- dijo y tiró al bote de basura la envoltura de su algodón – Mañana mismo me iré a tatuar.
- A mí siempre me ha parecido aceptable que te tatúes- dije – De hecho cuando encuentre algo realmente significativo para mí me tatuaré.
- Es que todos creen que me tatuó por moda, o que me pongo cualquier cosa pero todo tiene un gran significado para mí.
Me estaba contando cosas y no pude evitar sentir un nudo en el estómago, estaba confiando en mí, estaba contándome cosas que no debería de decirle a cualquier persona, estaba abriendo su corazón y dejándome entrar por un segundo a su vida…. No de la manera de fan/ídolo, sino de la manera en la que puedes entrar al corazón de alguien a base de confianza y sabe que a pesar del corto tiempo de conocerse, nunca romperá ese fragmento de su corazón. No con cualquier persona puedes hacer eso y que él me lo estuviera contando, me hizo sentir la persona más importante de todo el mundo, porque en su mundo, solo una chica que acababa de conocer, pero en mi mundo, era el chico que me motivaba con su voz, el chico que motivaba a miles de personas el que m estaba abriendo su corazón y sus sentimientos, aquellos que The x factor, los haters, los paparazzis, los malos comentarios y el egoísmo de los demás, habían ocultado en el fondo de él.
- ¿Qué te tatuarás?- pregunté.
- Dos aves- dijo y se señaló el pecho – Significaran dos cosas. Vuela alto y sigo siendo libre.
- La libertad está aquí- dije mientras señalaba su cabeza.
- Y aquí- dijo mientras señalaba mi corazón.
Me ruboricé un poco nuevamente, lo cual ya era costumbre y le sonreí.
- ¿Quisieras acompañarme?- me preguntó.
- ¿Para hacerte tu tatuaje?- pregunté y me rogué a mí misma creerme que esto era real, que era una persona real... que realmente me estaba invitando a pasar otro día con el… de ahora en adelante no lo vería como un ídolo, sino como un héroe, por soportar tantas cosas y seguir adelante.
- Si- sonrió – Igual y te convenzo de que te hagas uno.
- No creo que eso pase Styles- le sonreí – No por ahora.
- Bueno, ¿Aceptas salir conmigo mañana?
- Si- le dije y sonrió nuevamente.
- De acuerdo, a las 10 de la mañana te veo afuera de la librería, de ahora en adelante será nuestro punto de encuentro.
De ahora en adelante… ¿Habría más momentos así? ¿Más citas? Como si nos leyéramos la mente nos paramos y comenzamos a caminar a la salida del parque.
- ¿Te acompaño a tu departamento o me acompañas a mi hotel?- preguntó.
- Te acompaño al hotel – sonreí – No tenemos nada de normal, tú me pediste una foto a mí.
- Te terminarás acostumbrando a mí – río.
Comenzamos a caminar en silencio hacia su hotel, era un silencio cómodo porque de vez en cuando comentábamos algo y sonreíamos. En cuanto llegamos él se quedó en la entrada y reí para mí misma, todo estaba al revés, el debió de acompañarme a mi departamento, yo debí de tomarle una fotografía. Me miró a los ojos y sonreí, era difícil estar delante de una persona de la que estas enamorada desde hace mucho e intentar calmar a tu corazón.
- Buenas noches- dijo – La pasé muy bien esta noche, gracias por aceptar salir conmigo.
- Gracias por ser honesto conmigo- dije – No tienes idea de lo importante que fue para mí.
Sabía que no habría beso, ni que nos tomáramos de la mano, lo sabía, pero fue la mejor noche de mi vida, porque pude ser yo misma con alguien que solo conocía por ‘Miembro de One Direction’
- Fue un placer- sonrió – Nos vemos mañana Parker.
- Buenas noches Styles- sonreí – Saluda a los chicos de mi parte.
Tal vez fue un impulso, tal vez fue el saber que estaba muy cerca de mí, tal vez fue la emoción, la sangre que hervía dentro de mí o tal vez mi corazón…. Aquel que me pedí a gritos que lo hiciera, así que me paré de puntitas para alcanzarlo y lo besé en la mejilla. Sonreí nuevamente porque al hacerlo mi corazón dejaba de latir como loco, pero mis manos estaban batallando entre ellas para mantenerse quietas.
- Hasta mañana- dije y me di la vuelta.
No quise voltear hacia atrás, detrás había un chico, y varios pisos arriba otros cuatro, que sin querer habían entrado en mi vida de una manera muy particular. ¿Destino? ¿Casualidad? ¿Suerte? ¿Mi recompensa?
Si una chica, una Directioner se pusiera a ver videos de los chicos, los vería sonreír, cantar, estar serios y creer que pertenecen a otro mundo, pero de pasar a eso, a ver a uno de ellos a los ojos y poder besarlo en la mejilla era… casi imposible. Algo que solo sucedería en mil años luz, sin embargo aquí estaba yo, con el corazón hecho un nudo y la cabeza a punto de estallarme, porque era la prueba de que el ‘casi imposible’ puede romperse.
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