martes, 17 de septiembre de 2013

Capítulo cuatro.


Maratón[2/4]

{Narra Harry} 

Si Mía se enteraba que iba a salir con una chica me dejaría encerrado en la habitación del hotel por siempre, no era mala persona. Pero al igual que los chicos, Lou y Paul sabían que nosotros teníamos un contrato, que nos exigía demasiado, muchas veces más de lo que quisiéramos. Estar en One Direction era lo mejor que me había pasado, y la mayoría del tiempo en las giras, entre nosotros, todo era risa, inocencia y diversión. Pero cuando teníamos que presentarnos a una cámara no todo era tan sencillo.
Las chicas nos escuchaban respirar y ya sabían quienes éramos, pero teníamos que hacer nuestra típica presentación “Hola, somos One Direction” éramos unos chicos normales en muchos aspectos, solo que cualquier error, por más mínimo que fuera, sería juzgado ante todo el mundo. Las Directioners sabían de nosotros, pero cosas que no eran totalmente ciertas, y eso no era culpa nuestra, nosotros queríamos ser honestos, por desgracia los managers dijeron que no, que todo era cuestión de imagen. Y todo ese asunto del contrato empezó hace dos años cuando quedamos en tercer lugar en “The x Factor”
Por ejemplo, Niall. Ante todo el mundo era “El chico inocente”, pero realmente era un chico que amaba divertirse y pasarla bien, si era inocente pero no de la manera en la que las fans lo creían. O más bien, les hicieron creer. Por ejemplo, hace unos meses intentó dejar de teñirse el cabello de rubio… la conversación terminó dos días después con una amenaza, nos querían demandar, teníamos una “imagen” que cuidar.
Louis era “El chico infantil” le encantaba hacer bromas, reírse, y ser feliz pero no en el punto donde verdaderamente se comportaba como un niño de cinco años. Pero cuando un asunto era serio, el podría ser el más sensato de los cinco.
Zayn era “El chico vanidoso” siempre que salíamos de fiesta o a la calle, él era el que más tarda en arreglarse, porque le gusta verse bien, pero no el punto donde bese su reflejo y diga que es el chico más guapo del mundo.
Liam era “El chico dulce que no rompe ni un plato” Liam es quien más se acerca a esa “realidad”, sin embargo, llega a enojarse, a ser un poco alocado en algunas situaciones, no siempre está sentado sin hacer nada, hace unas semanas las fans se volvieron histéricas cuando dijo en una entrevista que quería hacerse un tatuaje… ¿Acaso no tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo?
Y yo, yo era “El mujeriego” todo comenzó cuando en the x factor me vieron con Caroline Flack, a pesar de la diferencia de edad, algo me atrajo de ella, salímos por mucho tiempo, aunque no sé si pude llegar a sentir amor, tal vez enamoramiento porque cuando lo nuestro terminó si me dolió. Después se dieron cuenta que cuando terminamos, nuestra popularidad aumentó, e hicieron un pequeño experimento cuando salí una vez con Cara, momentáneamente recibí incluso unfollows en Twitter y nuestra venta de música por internet bajó de nuevo, por lo que no quieren que tenga una relación ‘real’ por las ganancias… muchas veces me han organizado citas a la fuerza para darles a entender a las chicas que soy un mujeriego y que no quiero nada serio con nadie.
Por eso tenía miedo, Sara era una chica inteligente, y eso se veía con tan solo verla, pero tal vez no como para saber que yo no soy un mujeriego. Tengo miedo de que me tome a juego, que crea que yo la tomaré a juego. Hace mucho que no salía con alguien porque yo hubiera ido hacia ella y la hubiera invitado.
Me miré en el espejo y voltee a ver a los chicos que estaban en el sofá de la habitación jugando video juegos.
- ¿Qué dicen?- pregunté - ¿Cómo me veo?
- Yo te veo igual- dijo Zayn que me dio un rápido vistazo y volvió a concentrarse en la pantalla - ¿Querrías decirme que te hiciste de nuevo?
Sonreí y nuevamente me miré en el espejo, solo por un segundo, por un segundo, reviví una escena parecida a cuando nos fuimos en el tour de the x factor… yo arreglándome y ellos jugando video juegos.
- Para empezar no llevaré saco- dije – Y tengo una camiseta de vestir azul…
- Claro- dijo Niall- La que combina con tus ojos.
Reí y asentí con la cabeza, llevaba puesto un pantalón negro al igual que los zapatos.
- ¿Dónde está Louis?- pregunté
- Fue por unas botanas- dijo Liam- Perdió en “piedra, papel o tijeras”
- Recuerden- dije mientras me ponía mi chamarra negra- No le digan a Mía que saldré con una chica.
- Le diremos que saliste con un chico- dijo Zayn riendo.
Le lancé una almohada a la cabeza y me terminé de abotonar la chamarra.
- No- dije- Pero no le digan, díganle que fui a dar una vuelta o que salí con un amigo.
- Harry- dijo Liam – Ella no es tonta, habrá fotógrafos que por supuesto los verán y mañana saldrás en el periódico, lo sabes bien.
Suspiré frustrado y me llevé las manos a la cabeza, muchas veces la presión era demasiada.
- Si- dije- Lo sé, pero no puedo permitir que hoy no me deje ver a Sara, necesito ir con ella, saber que es lo que me tiene tan sorprendido con ella, y si no me deja ir, nunca sabré lo que es por una noche ser Harry de nuevo.
Me voltearon a ver y Niall asintió con la cabeza, porque era un sentimiento que muchos compartíamos. La puerta se abrió y entró Louis con unas bolsas de plástico en las manos.
- Hay demasiadas chicas en las calles que gritaron mi nombre, creo que me quedaré sordo- dijo.
Dejó las bolsas encima de la cama y de una de ellas sacó una rosa roja, la extendió hacia mí con una sonrisa.
- ¡Oh Louis!- dije mientras la tomaba – Mi amor, no debiste.
Hubo una época donde en público no podía hablar con Louis, todo era cuestión de “imagen” y por el asunto de Larry Stylinson.
- Es para que se la des a Sara- río – Pasé por una florería de vuelta al hotel.
- Gracias Tommo- le sonreí y la puse encima de la cama.
- ¿Estas nervioso?- preguntó.
- Es que, ¿Cómo hablaré con ella? Sabe todo de mi…
- Es buen momento para que te calles y escuches- dijo seriamente – Sin embargo para ti es una desconocida.
Me quedé callado durante un segundo y camine por toda la habitación, miré hacia la ventana, el cielo ya había oscurecido, faltaba media hora para las 8, sentí un nudo en el estómago.
- ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos entrado a the x factor?- pregunté en voz alta.
Liam dejó de jugar y se volteó para verme.
- Hubieras viajado con White Skimo y en una firma de autógrafos hubieras conocido a Sara.
- Hay miles de chicas en el mundo- dije - ¿Por qué ella?
- Porque por primera vez en mi vida te veo intentando peinarte, aunque hayas fallado y te vistes sin un saco para una cita- dijo Niall.
- Confió en ella- admití – No sé por qué, pero confió en ella, le explicaré las consecuencias que pueden pasar esta noche.

{Narra Sara}

Cuando le conté a Emma que conocí a Harry en el supermercado, gritó, pero casi se muere cuando le conté que me invitó a salir, ya tenía planes con su novio para la cena, por lo que no me ayudó a elegir la ropa, pero no fue difícil, tome un vestido verde fuerte, era casual con un cinturón café, eso y unas mallas negras, al igual que mi chaqueta y unas botas del mismo color. Ni siquiera pude verme en el espejo porque todo me parecía tan irreal que creía que me desmayaría al ver que así iría a cenar con Harry Styles… 
Tantas chicas, tantas modelos, tantas Directioners, tantas cantantes…
Y se tomó la molestia de invitarme a cenar. Yo sabía que Harry no era un mujeriego, pero sabía que esto no sería exclusivo, él es un cantante con miles de cosas que atender… lo que menos le importaría era salir con una fan. Sin pensar en nada más, salí del departamento y comencé a caminar hacia la librería. 
Mi corazón latía tan deprisa que no sabía si llegaría sana y salva a la librería, pero lo hice y cuando llegue, suspiré nuevamente. Allí estaba.
- Hola- dije.
Él se volteo para verme y sonrió. Me sorprendió lo elegante que estaba.
- Hola, luces hermosa.
- Gracias – le dije totalmente ruborizada.
- Antes que vayamos a cenar, necesito decirte algo Sara, habrá muchas consecuencias al final de la noche.
Sabía a qué se refería, yo ya había pensado en ello hace unos momentos. Volví a suspirar y miré sus ojos verdes que me observaban fijamente. Su mirada me debilitaba, al igual que cuando inconscientemente se hacia el cabello hacia atrás.
Extendí mi mano hacia él y el extrañado la tomó.
- Soy una Directioner- le dije.
Se quedó callado y después una sonrisa apareció en sus labios, haciendo que sus hoyuelos se formaran. Era su presencia o la fría noche lo que me estremecía.
- Soy Harry Styles- susurró.
- Trabajo en una librería- dije.
- Soy cantante en un grupo llamado ‘One Direction’
- Tengo 18 años.
- Tengo 18 años.
Suspiré, aun nuestras manos estaban entrelazadas.
- Desde hace un año te he admirado.
- Y yo a ustedes, por seguir aquí después de tanto drama.
Me ruboricé por completo, porque mientras más tiempo nos tomábamos de las manos más grande era la sonrisa de Harry.
- Canto- dijo 
- Yo te escucho. Quiero cenar contigo esta noche – le dije al borde de las lágrimas.
Él sonrió radiantemente y sacó de su chamarra una rosa roja, que la extendió hacia mí. La tomé y en ese momento me sentí especial. Las cosas no son como todo el mundo las cree, un chico tan famoso como el, no actuaba de manera engreída, era justo como ver uno de sus videos diaries en persona.
Harry Styles me había regalado una rosa. Pero no el cantante, sino un tierno chico con hoyuelos en su rostro que me ofrecía su brazo para ir a cenar. Aquel chico que se paraba delante de miles de personas para cantar, era el mismo que estaba a mi lado, no me parecería loco si el escuchaba los latidos de mi corazón ahora. Al tomar su brazo, creí escuchar su voz susurrando el solo de What makes you beautiful… porque en ese segundo por fin pude creerme ese solo.

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